Escuela sanchista de mentir y encubrir
La ministra Yolanda Díaz ya no engaña a nadie. Se ha caído su sombrajo y se le ven las vergüenzas de encubridora, hasta el propio Ramiro lo ha reconocido. Calló ante los abusos socialistas, engañó a los trabajadores con subidas ficticias o de tres eros; tragó con la corrupción permanente y mostró su capacidad de genuflexión ante Sánchez para no perder el sillón, las prebendas y el gran piso que todos consentimos y pagamos.
