Cuesta entender que en los tiempos que corren una persona pueda sufrir insultos por llevar las uñas pintadas. Pero eso es precisamente lo que
sufrió el delantero del Celta Borja Iglesias tras el partido Sevilla-Celta del pasado lunes. Y desde el celtismo se ha promovido una campaña singular y simbólica, pero muy efectiva pues está arrasando, para responder a los
insultos homófobos que recibió El Panda en Sevilla.
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