Por qué el FBI ha participado en desapariciones ocurridas en República Dominicana
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Santo Domingo.- En menos de un año, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) ha participado en dos investigaciones por desapariciones ocurridas en la República Dominicana, una intervención poco habitual que suele darse únicamente en casos de alto impacto y con características particulares.
El primero es el de Sudiksha Konanki, una joven india de 20 años reportada como desaparecida en la madrugada del 6 de marzo de 2025, mientras se encontraba hospedada en Punta Cana, provincia La Altagracia.
La joven estaba de vacaciones junto a amigas y fue vista por última vez en la playa del complejo turístico donde se alojaba.
Cuatro días después, el 11 de marzo, el FBI se integró a las labores de búsqueda, que incluyeron operativos marítimos y terrestres, uso de drones, entrevistas a personas que tuvieron contacto con la joven antes de su desaparición y la revisión de cámaras de seguridad del hotel.
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Según las autoridades, la principal hipótesis apunta a un posible ahogamiento, luego de que la joven fuera arrastrada por una ola. Hasta el momento, no se ha informado sobre la localización de su cuerpo.
El segundo caso es el de Brianna Genao, una niña de tres años vista por última vez el 31 de diciembre de 2025 en las inmediaciones de su vivienda, en la comunidad de Barrero, municipio Imbert, provincia Puerto Plata.
En esta investigación, el FBI se incorporó alrededor de 12 días después de que se reportara la desaparición. La menor continúa desaparecida, mientras la Policía Nacional, el Ministerio Público, organismos de socorro, la Defensa Civil y unidades caninas mantienen activos los operativos de búsqueda, sin que hasta ahora se haya informado un desenlace. Las autoridades han reiterado que las labores para dar con su paradero no se han detenido.
Más allá de estos dos casos, otras desapariciones de niños y jóvenes han generado preocupación en el país.
Uno de los más conocidos es el de Roldany Calderón, un niño de tres años reportado como desaparecido el 30 de marzo de 2025 en la comunidad Los Tablones, Manabao, municipio Jarabacoa, provincia La Vega.
El menor fue visto por última vez mientras jugaba en el patio de un familiar. Pese al despliegue de drones, unidades caninas, personal militar y organismos de socorro, hasta el momento no se ha obtenido un resultado concluyente y las investigaciones continúan abiertas.
En ese mismo contexto, el adolescente Daurys Miguel Castillo Valera, de 13 años, fue reportado como desaparecido en octubre del mismo año, luego de ser arrastrado por una ola mientras se bañaba bajo la lluvia en las inmediaciones de la Avenida España, en el sector Los Mameyes, Santo Domingo Este, durante los aguaceros provocados por la tormenta tropical Melissa.
El operativo de búsqueda se extendió por varios días, pero su cuerpo nunca fue recuperado y las circunstancias del caso aún no han sido esclarecidas.
Aunque los casos en los que participó el FBI Sudiksha Konanki y Brianna Genao reflejan la complejidad de algunas investigaciones, otras desapariciones de menores y jóvenes, que no cuentan con cobertura internacional, evidencian que el problema va más allá de hechos aislados.
Estas situaciones mantienen en alerta a la sociedad dominicana y ponen sobre la mesa la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención, búsqueda y respuesta rápida, especialmente en los casos que involucran a niños, niñas y adolescentes.
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