¿"Carpooling"? Si quieren mejorar la movilidad, apuesten por el teletrabajo y el transporte público
Tras el debut de la baliza V16, ahora la DGT promueve ir a trabajar en coche compartido por lo que está impulsando un proyecto de mejora de la movilidad basada en el “carpooling” incentivando a que las empresas adopten medidas para que los trabajadores de una misma zona y origen utilicen un único vehículo compartido. Mientras sea un incentivo donde cada persona lo elige libre y voluntariamente y no se convierta en una obligación generalizada bajo multa, me parece una buena iniciativa, aunque poco eficaz para mejorar sustancialmente la movilidad.
Por ahora es una recomendación que pretende aumentar la utilización de plataformas de “carpooling” fomentando el uso compartido del vehículo privado entre trabajadores de distintas empresas de una misma zona, convirtiendo el coche compartido en algo habitual cuando vamos al trabajo, pero cuando se dice que “el futuro del tráfico será compartido o no será”, son palabras mayores pues todo podría apuntar a un desplazamiento de la ventana de Overton para más adelante, cuando sea el momento, hacerlo obligatorio de forma generalizada, lo cual es logística y socialmente inviable.
El negocio del vehículo compartido funciona y está creciendo en los últimos años con millones de usuarios registrados en Europa, no necesariamente activos, pero está dirigido a un público muy concreto y en determinados momentos de su vida, no es asumible de forma generalizada pues reduce la libertad y el derecho a la intimidad. En España, alrededor del 40% de la población ha usado alguna forma de movilidad compartida en algún momento, pero a diario y para ir a trabajar, son palabras mayores.
Lo más eficaz, si queremos mejorar la movilidad y reducir las emisiones, es incentivar el teletrabajo forzando a las empresas a abandonar la cultura de la presencialidad allí donde no sea necesaria, con marcos regulatorios claros y estables, lo que reduce de forma inmediata y medible los desplazamientos diarios, descongestiona las horas punta y mejora la conciliación sin costes añadidos para el trabajador.
Al mismo tiempo, hay que invertir de manera sostenida en un transporte público rápido, frecuente, no masificado y fiable en las grandes ciudades, lo que multiplica las alternativas reales al coche privado. Cuando el metro funciona, el autobús llega a tiempo y el tren es competitivo en precio y duración, el ciudadano no tiene dudas.
Juan Carlos Higueras es doctor en Economía y vicedecano de EAE Business School
