Pese a lo que pudiera parecer, la candidatura de María Jesús Montero a presidir la Junta de Andalucía no sólo sufre una importante debilidad por la situación del Gobierno central y del mismo PSOE, el partido que lo sostiene y del que forma parte la sevillana. Ese hecho irrefutable lo refrenda cada sondeo que se conoce, que le da a los socialistas sus peores registros históricos en el sur. Pero, además, las flaquezas emanan de la aspirante en sí. De ella misma, de forma inductiva, podría decirse. Porque es la propia Montero la que nunca ha tenido claro el hecho de ser la candidata para las elecciones autonómicas. Ni lo tiene en estos momentos, en los que aún se maniobra...
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