Lo que pudo ser una legislación bien intencionada, adaptada a unos tiempos en los que el envejecimiento poblacional es galopante, se ha convertido en una trampa mortal, nunca mejor dicho, para sus posibles beneficiarios. Con independencia de los plazos medios que ligeramente reducidos se nos están vendiendo en los últimos días, la realidad es que con muchísima frecuencia la realidad está superando a la ficción. Sirva como botón de muestra el caso de mi padre, suscriptor precisamente de este periódico, al que solicité que se iniciara el proceso de su valoración y, en su caso, resolución de algún tipo de asignación en función de su dependencia, en febrero de 2023 a través de la oficina de su distrito en la...
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