El desafío silencioso del Ejército español: miles de plazas nuevas y un problema que Defensa no logra resolver
La capacidad operativa de un ejército no depende solo de sistemas de armas, plataformas tecnológicas o presupuestos en defensa. El factor humano sigue siendo el elemento central sobre el que se sostiene cualquier fuerza militar moderna. Sin personal suficiente, formado y con experiencia, incluso los ejércitos mejor equipados ven limitada su eficacia real.
En este contexto, el Ministerio de Defensa ha hecho públicos los objetivos de personal para los próximos años, con un primer hito claro en 2026. El departamento que dirige Margarita Robles pretende dar un giro a una dinámica negativa que se arrastra desde hace tiempo y que se ha visto agravada por el nuevo escenario de seguridad en Europa. La información oficial puede consultarse en el portal institucional del Ministerio de Defensa.
Más de once mil nuevas plazas en un solo año
El plan para 2026 contempla la convocatoria de 11.913 nuevas plazas de acceso a las Fuerzas Armadas. Se trata de una de las ofertas más ambiciosas de los últimos años y está diseñada para reforzar todos los niveles de la estructura militar.
De ese total, 2.863 plazas estarán destinadas al ingreso en los centros docentes de formación de oficiales y suboficiales. Las 9.050 restantes corresponden a la escala de tropa y marinería, que se cubrirán a través de los dos ciclos de selección previstos a lo largo del año.
Un primer ciclo ya en marcha
El proceso de incorporación ya ha comenzado. Defensa lanzó recientemente el primer ciclo con más de 4.500 plazas, una parte de las cuales están reservadas a deportistas de alto nivel, una vía que el ministerio utiliza para atraer perfiles jóvenes con alto rendimiento físico y disciplina previa.
El objetivo declarado es alcanzar una tasa de reposición efectiva del 120 %. Esto significa que por cada 100 militares que causen baja, deberían incorporarse 120 nuevos efectivos, permitiendo así un crecimiento neto de las plantillas.
El precedente de 2025: más bajas que incorporaciones
El reto no es menor si se tiene en cuenta lo ocurrido en 2025. A pesar de los intentos por aumentar el número de efectivos, las Fuerzas Armadas cerraron el año con una pérdida neta de 832 militares en activo, según datos oficiales del propio Gobierno.
Este descenso pone de manifiesto que el problema no se limita a la oferta de plazas, sino que afecta también a la capacidad de retener al personal ya formado, especialmente en determinadas escalas.
La escala de oficiales, el punto más crítico
El mayor desequilibrio se concentra en la escala de oficiales. En este nivel, la competencia con el sector privado es especialmente intensa. Muchos oficiales cuentan con una alta cualificación técnica y experiencia en gestión, lo que los convierte en perfiles muy demandados fuera del ámbito militar.
Las diferencias salariales y las condiciones de conciliación actúan como factores de salida, generando un vacío difícil de cubrir a corto plazo y con impacto directo en la cadena de mando y la planificación operativa.
El objetivo estratégico: 127.500 militares en 2029
Más allá de 2026, el Ministerio de Defensa mantiene un objetivo a medio plazo: alcanzar los 127.500 militares en activo en el año 2029. Para lograrlo, será necesario un incremento neto de aproximadamente 7.500 efectivos en los próximos tres años.
Este crecimiento es considerado imprescindible para responder a los compromisos internacionales de España, reforzar la presencia en misiones exteriores y garantizar la operatividad de las unidades en territorio nacional.
Un horizonte aún más ambicioso
Si se cumplen las previsiones actuales, el siguiente paso sería aumentar la plantilla en casi 20.000 efectivos a lo largo de la década comprendida entre 2025 y 2035. Un objetivo que exigirá cambios profundos en los modelos de reclutamiento, formación y carrera profesional.
El desafío no pasa solo por atraer nuevos aspirantes, sino por construir trayectorias profesionales sostenibles que reduzcan la fuga de talento y refuercen la estabilidad interna.
Caída de solicitudes y advertencias institucionales
La preocupación por la falta de aspirantes no es nueva. El Observatorio de la Vida Militar ya alertó en su último informe anual, presentado en noviembre ante las Cortes Generales, del desplome en las solicitudes de ingreso en las Fuerzas Armadas.
El informe subrayaba que esta caída se produce precisamente en el momento en el que más necesario resulta ampliar las plantillas, y destacaba de forma especial el descenso de candidatos a la escala de oficiales, clave para el funcionamiento del sistema.
Con las cifras sobre la mesa, el éxito del plan de 2026 no se medirá solo por el número de plazas convocadas, sino por la capacidad real de Defensa para convertir esas ofertas en incorporaciones estables y duraderas dentro de las Fuerzas Armadas.
