El Papa: «Evangelizad libres de rigidez y moralismos»
El Camino Neocatecumenal en una de las realidades eclesiales «made in Spain» más pujantes en la Iglesia que ha logrado estar presente en 139 países con más de 20.300 comunidades y más de un centenar de seminarios sacerdotales propios, aunque no hay cifras oficiales de los millones de personas que podrían estar vinculadas. De ahí, la relevancia de su primer encuentro oficial colectivo con León XIV, una audiencia que ha tenido lugar la mañana de este lunes en el Aula de las Bendiciones del Vaticano. Al frente de la delegación se encontraba uno de sus iniciadores en Vallecas en los años sesenta, el leonés Kiko Argüello, de 87 años. Junto él, estaban quienes hoy le acompañan en la coordinación de esta particular red católica: el sacerdote Mario Pezzi y María Ascensión Romero. Romero se incorporó al equipo internacional del Camino Neocatecumenal en enero de 2018, tras la muerte de la coiniciadora del movimiento, Carmen Hernández, cuya causa de canonización está abierta.
A lo largo de los cuatro últimos pontificados, los neocatecumenales, conocidos coloquialmente como «kikos», han afrontado un proceso para ir dando forma tanto a su propuesta pastoral, como su itinerario catequético y sus planteamientos celebrativos y litúrgicos. Las sucesivas supervisiones vaticanas, a la vez que su expansión se multiplicaba, no han estado exentas de desajustes y algunas tiranteces. El Pontificio Consejo para los Laicos aprobó definitivamente sus estatutos en 2008 bajo el pontificado de Benedicto XVI, tras años de revisión y consulta.
El Papa Francisco, a través de una carta enviada desde la Secretaría de Estado, a Kiko Argüello en el que confirmaba su praxis litúrgica en relación a la eucaristía y la vigila pascual. Y es que, las comunidades neocatecumenales celebran la misa los sábados por la noche en la vigilia del domingo y cuentan con una vigilia pascual propia, lo que es interpretado por algunas voces eclesiales como una práctica paralela a la dinámica de la vida parroquial y diocesana. De hecho, el propio Argüello, en un encuentro que trascendió en redes sociales, llegó a admitir que «querían quitar la misa de las pequeñas comunidades y que fuéramos a misa con todos y nos denunciaron a la ‘feria cuarta’», en referencia implícita al Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
Aun con el respaldo institucional de Jorge Mario Bergoglio, hace tres años, en un encuentro con 430 familias enviadas en misión, el Pontífice argentino les instó a predicar el Evangelio «siempre con y en la Iglesia», recordándoles que «caminen junto con el obispo», en tanto que él es «la cabeza en la Iglesia local».
León XIV ha retomado esta invitación a los responsables del Camino Neocatecumenal. «Los insto a vivir su espiritualidad sin separarse jamás del resto del cuerpo eclesial, como parte activa de la pastoral ordinaria de las parroquias y sus diversas realidades, en plena comunión con sus hermanos y hermanas, especialmente con los sacerdotes y obispos», expuso el Papa agustino de viva voz al auditorio. Justo después añadió: «Avancen con alegría y humildad, sin cerrazón, como constructores y testigos de comunión».
En esta misma línea, les ha encomendado ser «testigos» de la unidad en la Iglesia. «Su misión es particular, pero no exclusiva; su carisma es específico, pero fructifica en comunión con los demás dones presentes en la vida de la Iglesia».
Libertad de conciencia
León XIV no dudó reconocer que «el bien que hacen es grande», y de forma reiterada agradeció «su compromiso, su alegre testimonio y el servicio que prestan en la Iglesia y en el mundo». Eso sí, dentro de su envío para que «las personas conozcan a Cristo», el Pontífice norteamericano subrayó la necesidad de que respeten «siempre el camino y la conciencia de cada persona». Y no se detuvo aquí, destacó que «la proclamación del Evangelio, la catequesis y las diversas formas de actividad pastoral deben estar siempre libres de restricciones, rigidez y moralismo, para que no susciten sentimientos de culpa y miedo en lugar de liberación interior». Esta reflexión papal se correspondería con algunas críticas que ha recibido el movimiento ante determinados métodos de acompañamiento y el hermetismo que rodea a sus grupos locales en torno a la figura del catequista. En cualquier caso, les alentó para perseverar en su empeño de acercarse «especialmente a quienes se han distanciado o cuya fe se ha debilitado».
