Los encuentros políticos en La Moncloa han dejado de tener la finalidad de consensuar políticas de Estado para convertirse en un mercadillo donde se vende la cohesión del país y la dignidad nacional. Lejos de compartir las grandes cuestiones con el líder de la Oposición, Sánchez ha convertido la sede de la Presidencia en un lugar donde se recibe a los separatistas para arrancar privilegios y dañar la dignidad nacional. Una minoría insolidaria chantajea, con la complicidad del presidente del Gobierno, al conjunto del pueblo español. Empeñado en gobernar sin haber ganado las elecciones, Sánchez se ha convertido en una marioneta manejada por fuerzas políticas heterogéneas que solo tienen en común su escaso interés por la España constitucional y por...
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