En el sector de las embarcaciones de lujo privadas, hay un selecto grupo de superyates —a partir de 24 metros (79 pies) de eslora— que son los más exclusivos del mundo: los que tienen una longitud superior a los 100 metros. Solo un puñado de astilleros tiene la capacidad humana y técnica para construir estos superyates, que suelen contar con todo tipo de servicios a bordo: desde cines a helipuertos pasando por piscinas interiores y exteriores o gimnasios. Es el caso del Boardwalk, el último yate que ha botado el prestigioso astillero Lürssen . En 2020 apenas había una veintena de superyates con más de 100 metros de eslora en el mundo. Esta cifra ha crecido de forma notable en los últimos años. De hecho, el año 2025 fue muy intenso en el exclusivo nicho de las embarcaciones más grandes y lujosas del planeta. Por ejemplo, en septiembre, Estados Unidos subastó el Amadea, un superyate de 106 metros de eslora que perteneció a un oligarca ruso, a quien le fue confiscado el barco por las sanciones a raíz de la guerra de Ucrania. Precisamente el primero de los yates de empresarios rusos confiscados por esta razón, el Dilbar —era propiedad de Alisher Usmanov—, incautado en 2022 por las autoridades alemanas cuando se encontraba en el astillero Blohm + Voss de Hamburgo para ser reformado, es el superyate privado más grande del mundo, con 156 metros de eslora. El Dilbar es una obra del astillero alemán Lürssen , que entregó el yate a su propietario original en 2016. Una década después, de vuelta a la actualidad, el astillero germano ha sido protagonista porque ha presentado hasta dos superyates con más de 100 metros de eslora. Por un lado, el Cosmos, el megayate de 300 millones propiedad de Yusaku Maezawa, empresario japonés coleccionista de arte y coches de lujo. Y por otro lado, el Boardwalk, el último superyate de 2025, un barco de lujo con 117 metros de eslora que te presentamos a continuación. Los dos son demostración de que el astillero está en plena forma: no en vano, también entregó en diciembre de 2024 el Dragonfly, un superyate con 142 metros de eslora . A diferencia del Cosmos, un yate innovador tanto en lo tecnológico como en su diseño, ya que cuenta con un estudio privado dentro de una cúpula de cristal en su cubierta superior y una terraza panorámica con visión panorámica de 360 grados, el Boardwalk —no confundir con el Boardwalk construido por Feadship en 2021, un yate que tiene 76,5 metros de longitud— es superyate de estética tradiciona l, muy elegante. Creado por el estudio de diseño especializado en yates, casas y yates de Frank Woll y por la diseñadora de interiores Amy Halffman, está concebido como un refugio (de lujo) familiar con numerosos espacios privados y comunitarios, exteriores e interiores, a lo largo de sus 117 metros de longitud. Dado que el barco será entregado a su propietario en 2026, todavía se desconocen muchos detalles del Boardwalk , pero su exterior ya es público porque a finales de 2025 —el 5 de diciembre, en concreto—, el astillero alemán, con 150 años de historia a sus espaldas, botó la embarcación para realizar pruebas previas a su entrega. Por eso sabemos, de momento, que el superyate, que destaca por sus líneas limpias, su pintura blanca y estética tradicional, cuenta con amplias cubiertas y varias piscinas distribuidas a lo largo de ellas, además de un jacuzzi localizado cerca de su cubierta principal de invitados y dos helipuertos . Se sabe también que el barco, en su interior, tiene gimnasio y hasta un putting green —zona para practicar el juego corto de golf—. El Boardwalk está de vuelta en los astilleros de Lürssen para completar el proceso de producción antes de ser entregado a su propietario a lo largo de 2026, según la fecha prevista por el astillero. Se desconoce el precio de la embarcación, pero el Cosmos , el otro superyate en el que trabaja la compañía alemana, está valorado en 300 millones de euros aproximadamente, cifra que da una idea de lo que puede costar a su propietario este nuevo superyate de más de 100 metros de eslora.