Patricio Dussaillant: “Si Kast hubiera armado un gabinete de puros políticos, los chilenos se sentirían defraudados”
En vísperas del anuncio oficial del gabinete de José Antonio Kast, la prensa filtró la totalidad de los nombres de sus futuras autoridades, una lista que el presidente electo confirmó con una única variante: en lugar de Santiago Montt como titular de Minería, designó a Daniel Mas como biministro de Economía y Minería.
Los próximos secretarios de Estado, que asumirán el 11 de marzo, estarán compuestos por 16 independientes y 8 miembros de partidos, sumando 24 carteras con una distribución de 13 hombres y 11 mujeres. Los partidos con mayor representación son el Partido Republicano y Evópoli, con dos ministerios cada uno, mientras que Demócratas, UDI, Renovación Nacional, Partido Radical y Partido Social Cristiano contarán con solo una autoridad en el gabinete.
Este elevado número de independientes ha generado críticas transversales, desde figuras de la derecha hasta la izquierda, destacándose entre los detractores el exministro de Sebastián Piñera y ex UDI, Pablo Longueira, quien declaró que varias de las autoridades designadas “son yogures con fecha de vencimiento”.
Para analizar estos nombramientos y su contexto político, Política en Vivo conversó con Patricio Dussaillant, doctor en Comunicación Política, abogado, académico de la Facultad de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica y asesor de campaña de Kast en 2021.
– ¿Qué opina de que más de la mitad de los ministros del gabinete de José Antonio Kast son independientes?
Más de la mitad son independientes, que representan a la mayoría de los chilenos que no confían en los partidos políticos, que no son militantes y buscan solución a sus problemas. Por lo tanto, me parece que el gabinete debe responder a ese porcentaje de la población. En el resto, me parece que están representados todos los partidos del rechazo.
Lo que esos partidos plantearon entre la primera y segunda vuelta, cuando se sumaron a la campaña de José Antonio Kast, es que vuelvan a alinearse los partidos que habían estado por el rechazo en 2022.
Me parece que hay un equilibrio de responder a un porcentaje muy importante del electorado, y al mismo tiempo a los partidos políticos que estuvieron apoyando en la segunda vuelta. Todos tienen representación parlamentaria y van a ser necesarios todos los votos en el Congreso. Sobre todo pensando en los temas que son parte del gobierno de emergencia. Una cantidad importante va a requerir modificaciones legales o nuevas leyes. Por lo tanto, va a necesitar arrear todos los votos posibles en las cámaras.
Los partidos no miran solo el gabinete, 25 personas para un partido es poquito, yo creo que ellos miran el conjunto. Los partidos cuando piensan en como participar de un gobierno, no están pensando en cuantos ministros, sino en cuantos subsecretarios, seremis, delegados regionales, etc. Lo que importan es la política en terreno y con los ministros se pueden perfilar futuros candidatos.
– Pablo Longueira acusa “improvisación” en el gabinete y que se repite el “error histórico” de poner independientes en gobiernos de derecha. ¿Cuál es su posición al respecto?
Encuentro que hace 20 años, el criterio de Pablo Longueira es razonable. Hoy, cuando la gente no confía en los partidos políticos y la experiencias de estos en los últimos años ha sido mala, no olvidemos que en la votación de diciembre les fue mal a todos salvo a los del Partido Republicano. Me parece que no están leyendo bien lo que los chilenos votaron. Yo creo que si se hubiera armado un gabinete de puros políticos, los chilenos se sentirían defraudados, porque votaron por Kast debido a que iba a hacer un gobierno de emergencia y parecía un perfil distinto a los políticos históricos. Los más castigados fueron los partidos tradicionales.
Presentación del gabinete de José Antonio Kast. Foto: Aton.
– ¿Marca al gabinete el hecho de que haya dos ministros muy profundamente relacionados a la defensa de Augusto de Pinochet?
No, sobre todo en el caso de Fernando Barros que le tocó la defensa de Pinochet por casualidad. Y en el caso de Fernando Rabat, era parte del estudio que asumió la defensa. No sé que edad tendría él, pero me imagino que tuvo que haber sido el abogado más joven del estudio. A los abogados en general, nos toca estar en las dos partes en un juicio, y eso no te hace que estés siempre de acuerdo con quien estás defendiendo.
Lo que sí me preocupa, es el tema de los conflictos de interés. Espero que los medios y las redes fiscalicen esas cosas. Creo que a la gente les preocupa más esa arista.
– En el gabinete se encuentra ausente el Partido Nacional Libertario. ¿Qué rol puede jugar durante la próxima administración y particularmente su líder Johannes Kaiser?
Creo que al gobierno le convenía que entraran al gabinete, pero a Kaiser no le convenía ser parte de las carteras ministeriales. El riesgo adentro es muy alto. Acepta que quien entre al ministerio, salga mal de este y se convierta en un problema. O que si renuncie, lo haga con mucho escándalo, pero a lo mejor no se producen esas situaciones. Johannes Kaiser, está pensando que le conviene quedarse fuera. No sé si la ciudadanía lo percibe bien o mal.
– ¿Qué podemos esperar de la oposición?
Me parece que vamos a tener dos oposiciones. Me parece que sería lo conveniente, pensando en el Socialismo Democrático por un lado, un poco lo que hemos visto en los últimos días es que está tomando distancia del Frente Amplio y sobre todo del Partido Comunista. Por las declaraciones, por lo que ocurrió con el pleno del PC, vamos a tener una oposición muy dura. No le conviene seguir siendo comparsa al Socialismo Democrático, a partir del 12 de marzo le va a convenir tomar un rol más protagónico y no ir detrás de los partidos mencionados anteriormente.
Desde que terminaron la Concertación, crearon la Nueva Mayoría e incorporaron al Partido Comunista solo han salido perjudicados el Partido Socialista, el Partido por la Democracia y para que decir la Democracia Cristiana. Hoy tienen la posibilidad de tomar un liderazgo y hacer una oposición como la tuvimos en los 90 y la primera década de los 2000.
