Cuando Don Quijote salió al mundo convertido en un caballero andante, poco importa si llevado por la locura o por el deseo más radical de reinventarse a sí mismo, descubrió en carne propia que su acto de libertad lo dejaba expuesto a la incomprensión y a las burlas, a los palos, las piedras y los puños. En la novela de Cervantes ocurre lo mismo que en la realidad: la libertad y la seguridad son valores que riñen y se contradicen. Al desafiar las convenciones y lo que la mayoría considera racional o moralmente aceptable, Don Quijote quedó a merced de la animadversión y del rechazo. El mundo se hace más incierto a medida que se vive con más libertad, y...
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