León XIV vendrá a España en 2026. Esa parece la única certeza que maneja por ahora la Iglesia católica española, porque de momento no se puede concretar ningún detalle, ni el programa ni siquiera la fecha. Si hasta hace unas semanas se manejaba junio como el mes para el posible viaje -el primero de un Papa a nuestro país desde el de Benedicto XVI en 2011-, ahora fuentes eclesiales confirman que podría aplazarse finalmente hasta el mes de octubre. Aunque se han barajado fechas en junio, los plazos organizativos y las dificultades de agenda hacen cada vez más probable un desplazamiento en otoño. De esta forma, el proyecto de viaje se encuentra todavía en una fase preliminar. Como es habitual en la Santa Sede, primero se «calientan motores» y se estudian distintas posibilidades antes de que la Secretaría de Estado vaticana tome una decisión definitiva. Al parecer, sobre la mesa de Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano, se encontraría ya un borrador de los distintos actos del viaje y la disyuntiva entre mantener junio, como inicialmente se planteó, o retrasarlo hasta la primera quincena de octubre. Según estas mismas fuentes, el Papa León XIV habría expresado su deseo de visitar Madrid y otras dos diócesis españolas, en un primer viaje «breve y simbólico», lejos de los largos recorridos de otros pontificados. El esquema presentado sitúa la visita en un eje formado por Madrid, Barcelona y Canarias, tres sedes con perfiles muy distintos y complementarios. Madrid representaría la visita a una gran diócesis europea, con acento en la evangelización; Barcelona aportaría la dimensión cultural, artística y espiritual ligada al templo de la Sagrada Familia y a la figura de Gaudí; y Canarias subrayaría la atención del Papa al fenómeno migratorio, uno de los ejes centrales de su magisterio. Las fechas, sin embargo, siguen abiertas. Desde un primer momento se habían situado los primeros días de junio como el momento más probable. El 10 de junio, cuando se celebra el centenario de la muerte de Gaudí, está previsto que se complete la última torre de la Sagrada Familia, un acto al que el Papa ha sido invitado. En torno a ese acontecimiento se había configurado inicialmente la visita. Además, el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, cumple 80 años el próximo mes de abril, por lo que deberá ser relevado al frente de la diócesis, y la presencia del Papa podría haber servido como broche final de su etapa episcopal. Pero ahora las fuentes consultadas admiten que «vamos muy justos» para llegar a tiempo con la organización. A ello se suman condicionantes litúrgicos -como la coincidencia con el Corpus Christi- y pastorales, como los exámenes académicos o la dificultad de movilizar fieles entre semana. De esta forma, octubre, especialmente a comienzos de mes, aparece así como la alternativa más viable, una opción ya presentada a la Secretaría de Estado, en cuyas manos se encuentra ahora tomar la decisión definitiva.