El gobierno francés abre una investigación por la muerte de un lince abatido ilegalmente
Una hembra de lince boreal fue localizada gravemente herida en el Jura (noreste de Francia) tras recibir dos disparos y aparentes agresiones físicas. El animal fue trasladado el 3 de enero al Centre Athénas, centro de rehabilitación de fauna silvestre, donde finalmente murió pese a la atención veterinaria.
Los cuidadores detectaron dos impactos de bala, uno de ellos recibido semanas antes, así como lesiones oculares compatibles con el lanzamiento de piedras. El centro presentó una denuncia ante la Oficina Francesa de Biodiversidad (OFB) por destrucción de especie protegida, y la asociación animalista 30 Millions d’Amis se ha personado como parte civil.
Hallada una hembra de lince con impactos de bala y lesiones causadas por piedras
El caso ha generado una fuerte indignación entre organizaciones de defensa animal como FERUS o la Fundación Brigitte Bardot, que reclaman sanciones ejemplares. La legislación francesa contempla hasta 150.000 euros de multa y tres años de prisión para este tipo de delitos.
Un cazador de la sociedad local ha sido señalado por haberle lanzado piedras al animal. Él lo niega y sostiene que únicamente trató de espantarlo, sin saber que ya estaba herido. La entidad incluso reclama un desmentido al centro Athénas y amenaza con llevar el asunto ante la gendarmería.
El caso llegó esta semana a la Asamblea Nacional, donde la diputada ecologista Dominique Voynet denunció “actos escandalosos” y un “clima de impunidad” hacia los ataques contra fauna protegida.
El ministro de Transición Ecológica, Mathieu Lefebvre, confirmó que la OFB ha interrogado al sospechoso y que la investigación continúa. También recordó el plan del Gobierno para proteger al lince en colaboración con WWF, centrado en la reducción de atropellos (una de las principales causas de mortalidad junto al furtivismo) y en nuevas señalizaciones de tráfico previstas para 2026.
El contexto es crítico para la especie: la región del Gran Este, en el noreste de Francia, solo alberga alrededor de 200 ejemplares. El lince boreal está protegido desde 1981 y figura desde hace más de seis años en la lista roja de especies amenazadas en Francia.
Otro foco de preocupación es el destino de los cachorros de la hembra muerta. Sin su madre y en pleno invierno, las posibilidades de supervivencia son bajas. Según el Centre Athénas, podrían acercarse a zonas humanas en busca de alimento o morir de hambre durante su período de aprendizaje.
