Cómo internet ha convertido a brujas en emprendedoras: desde hechizos de amor hasta consultas por ansiedad
En la era digital, las prácticas esotéricas han encontrado un nuevo terreno de negocio. Plataformas como Etsy, TikTok o webs especializadas ofrecen lo que los vendedores describen como “servicios energéticos”: desde hechizos de ruptura, rituales para atraer clientes o amuletos para mejorar la vida amorosa, hasta algo tan específico como intentar asegurar “buen tiempo el día de la boda”.
La viralización del término “Etsy witches” el año pasado (a raíz de varias novias que aseguraron haber “contratado” buen clima para su enlace) disparó el fenómeno. Desde entonces, el esoterismo online se ha convertido en un microsector con tarifas que pueden oscilar entre unos pocos euros y varios cientos.
La magia entra en el comercio electrónico
El catálogo es sorprendente: hechizos para vengarse de una expareja, conjuros para que alguien “vuelva a escribir”, rituales para atraer seguidores en redes, filtros para “potenciar la intuición” y hasta kits físicos con velas, hierbas y cristales. En Etsy basta con escribir “spell”, “jinx” o “curse” para encontrar miles de resultados con valoraciones de 4,9 estrellas y miles de reseñas.
Lo que para algunos funciona como entretenimiento o curiosidad, en otros casos roza territorios más delicados. Algunos compradores admiten haber recurrido a estos servicios tras rupturas sentimentales o periodos de ansiedad laboral. Otros reconocen haberse arrepentido al sentirse “presa fácil” de promesas que no se cumplieron.
Las plataformas, por su parte, navegan en un vacío normativo. Etsy prohíbe oficialmente la venta de servicios, pero la letra pequeña permite que los hechizos se ofrezcan si incluyen un objeto físico o un archivo digital. Así, muchos anunciantes venden un PDF, una foto del ritual o un pequeño amuleto que sirve como “tangibilizador” del servicio.
El auge del esoterismo digital también tiene una dimensión económica. Existen “hechizos premium” que cuestan más de 250 euros y rituales personalizados que se encargan por WhatsApp, con fotografías, datos personales y fechas de nacimiento para “conectar energías”.
Quienes defienden esta nueva economía mágica hablan de manifestación, cuidado espiritual y libertad de creencias. Sus detractores advierten del riesgo de que ciertas prácticas se alimenten de la vulnerabilidad emocional del cliente, especialmente en un contexto donde el duelo, las rupturas y la inestabilidad laboral han aumentado.
El auge coincide con el interés creciente de la generación Z por el tarot, la astrología, la manifestación o la estética “witchtok”, que acumula miles de millones de visualizaciones en TikTok.
