Prisiones chapinas y el gran olvido
¿Alguno de los lectores supo qué ocurrió en las cárceles guatemaltecas durante el covid? Como supuestamente era un virus tan contagioso que, siendo respiratorio, se pegaba hasta por los pies y lo contagiaban los muertos… ¿Qué ocurrió en 2020 con los presos hacinados en las prisiones chapinas?
En 2020 se reportaron brotes en el Preventivo de la Zona 18, Fraijanes y Cantel. Hasta julio de 2020, la DGSP reportó oficialmente 15 presos fallecidos por covid. Antes, en junio, se hablaban de 8, o 9 muertes, y en ese mes se mencionó al menos 13. No encontré reportes posteriores que indicaran un aumento significativo en el resto del año. En el mismo julio se reportaron unos 200 casos positivos entre reos, cuando el sistema tenía cerca de 25 mil personas en espacios diseñados para la mitad. En 2021 no hubo reportes oficiales ni reportajes periodísticos al respecto, de modo que la situación fue más opaca. ¿Vas a creer que en El Salvador y Honduras hubo centenares de presos muertos por covid y aquí, no? Voy a decir que como sociedad nos importó poco, o nada el tema porque mucha gente estaba ocupada tomándose la temperatura con termómetros infrarrojos y lavando sus compras de supermercado. ¿Algun medio se anima a hacer una investigación?
¿A dónde voy con esto? A que las prisiones son lugares de tristeza, miedo, tensión y degradación humana que merecen muchísima más atención de la que les prestamos. Dos veces estuve en Pavón; una como estudiante de Derecho y otra como periodista, y no tengo duda alguna de aquello.
En 2014, en el marco de un coloquio titulado “The Constitutional Political Economy of Statelessness”, leí un ensayo de David Skarbek que tiene por título “Governance and Prison Gangs”. Ese ensayo, que se convirtió en libro, es una lectura que recomiendo a cualquiera que se involucre en la urgente tarea de reformar el sistema penitenciario. El artículo explora los sistemas de autogobierno entre los presos; el poder que tienen los reos –aún estando presos– sobre criminales y pandillas que están libres; el rol de las instituciones (como sistemas de normas) entre los privados de libertad y otros temas que no conviene ignorar cuando se trata de entender el orden social en el bajo mundo.
A ti, que afortunadamente no has estado en una prisión, te recomiendo la película mexicana “Presunto culpable”. Es desgarradora e impactante, y YouTube advierte que podría ser inapropiada para ciertos usuarios. Es tan real y vergonzosa que un juez ordenó la suspensión de su exhibición en marzo de 2011. Aunque se desarrolla en México, retrata muy bien la precariedad de la administración de justicia y de los sistemas penitenciarios en Hispanoamérica y en Guatemala.
El fin de semana pasado –luego de disturbios en tres centros penales– hubo 10 policías asesinados y 10 heridos durante actos de terrorismo en la ciudad de Guatemala. La atención de los guatemaltecos está medio enfocada en aquellos hechos; pero… ¿cuánto va a durar el interés? ¿Hasta el próximo busazo? ¿Hasta el próximo escándalo de funcionarios cebándose con los impuestos que toman de los chapines? ¿Hasta que el próximo político relevante esté emparentado con dirigentes de maras? ¿Hasta que nos demos cuenta de que de urgencia y en estado de sitio (con un cheque en blanco), la Administración emprenderá la construcción de una cárcel de máxima seguridad.
Mientras tanto, las prisiones siguen siendo el agujero negro donde se pierde la dignidad humana y se alimenta el crimen que después nos explota en la cara.
