Las excusas de Extremadura no son válidas para Aragón. Pedro Sánchez se la juega en las elecciones del 8 de febrero, donde quedará en evidencia si la debacle del pasado 21 de diciembre fue coyuntural o estructural. El PSOE encara un ciclo electoral adverso, según todas las previsiones, pero el primer impacto, el que sufrió Miguel Ángel Gallardo, se solventó sin ningún tipo de autocrítica por parte de la dirección socialista. El balance general se limitó a señalar la desmovilización del electorado -reseñando que no se habían identificado fugas significativas de voto a otros partidos, sino que el elector socialista se había quedado en casa- y se apuntó directamente al candidato. «No era el más idóneo» , sentenciaron como única...
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