Hubo un tiempo, cuando la victoria en el fútbol valía dos puntos y el empate más porcentualmente que el pírrico uno de ahora (del cincuenta por ciento al treinta y tres y pico), en que la aspiración de los equipos era subirse al tren de la llamada «media inglesa», consistente en asegurar el triunfo en casa y conformarse con el empate fuera. El término acabó en desuso. El Sevilla de los últimos años lo ha convertido casi en vestigio arqueológico, porque hay que ahondar mucho en las catas para encontrarse con un estrato en el que las victorias locales dieran valor a los puntos logrados lejos. El de Matías Almeyda , esta temporada, por ejemplo, produce más a distancia (once...
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