El as en la manga que sacó el Gobierno para obstaculizar, cuando no impedir, la opa del BBVA sobre el Sabadell no tardó en ser censurado por las autoridades comunitarias, que invitaron al Ejecutivo a modificar la legislación y eliminar un derecho de veto que va contra el proceso de concentración que precisamente promueve la UE para fortalecer el sector financiero. Carlos Cuerpo puso fecha a un compromiso adquirido –enero de este año– convertido ya en papel mojado. Ni la legislación ha sido reformada ni hay planes para hacerlo en el Ministerio de Economía. De Groenlandia a Mercosur, tiene en su agenda asuntos más graves y urgentes que resolver Bruselas, a cuya doctrina comunitaria se encomienda el Gobierno a conveniencia de parte y cuyas recomendaciones, en este caso mandatos , son ignorados de forma recurrente cuando le restan poder. La vocación intervencionista de La Moncloa no cuadra en un libre mercado que le provoca alergia.