Los estadounidenses
Josh Hoey y
Hobbs Kessler batieron en el
Grand Prix New Balance de Boston los
récords mundiales de pista cubierta de 800 y 2.000 metros, respectivamente, rebajando las mejores marcas mundiales que hasta ese momento tenían dos leyendas como el danés de origen keniano Wilson Kipketer y el etíope Kenenisa Bekele.
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