Durante décadas, los astrónomos han jugado al escondite con un fantasma. Sabemos que está ahí, acechando en cada rincón del cosmos, porque sentimos su gravedad. Y sabemos también que su masa multiplica por cinco la de toda la materia visible. De hecho, si pudiéramos observar el Universo 'desde fuera', veríamos que todo lo que brilla (las estrellas, las nubes de gas, los planetas y nosotros mismos) no es más que una fina capa de escarcha sobre un océano invisible, oscuro y gigantesco. Esa inmensidad oculta es lo que llamamos 'materia oscura', y hubo que esperar hasta enero de 2007 para que los científicos crearan, gracias al Telescopio Espacial Hubble, el primer mapa de su distribución. Ahora, utilizando el Telescopio Espacial...
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