El silencio como respuesta
«Si quieren, escriban a la prensa», fue la respuesta que dieron directivos de Acueducto Banes y de su entidad superior, Aguas Guardalavaca, según contó aquí, el pasado 12 de diciembre, Addiel Reyes Clemente, vecino del barrio rural La Anita del municipio holguinero de Banes, ante los insistentes reclamos para recibir agua en esa comunidad, con más de 300 pobladores, y sin otra fuente de abasto en seis kilómetros a la redonda.
«Lo más terrible, decía, es que el Acueducto funciona y los pozos rebosan de agua. Pero por mala manipulación de las válvulas, regadíos ilegales, salideros y otras irregularidades de corrupción nos impiden recibir el preciado líquido.
«Quejarse a la empresa o al Gobierno municipal es una pérdida de tiempo. Nadie da la cara. Se esconden, no responden al teléfono. Crecen la impunidad y el peloteo. Se desentienden de su objeto social. E, incluso, cuando logras ver a alguno de los directivos, se deshacen en justificaciones. Nadie controla, ni fiscaliza, ni baja a la base a conocer el estado de opinión del pueblo, que es el peor».
Y vuelve a escribirme Addiel para confesar que «transcurrido algo más de un mes de su publicación, no nos rendimos… No hemos recibido agua, ni atención, ni solución por parte de la Empresa de Acueducto Banes-Guardalavaca».
Señala que, con ese actuar, se viola de manera flagrante la Ley 167 del Sistema de Atención a las Quejas y Peticiones de las Personas. La cual estipula un plazo máximo de 30 días para dar respuesta institucional al respecto.
Además, insiste en que «el Gobierno de Banes no se ha visto aludido, y todo sigue, no igual, si no peor. ¿Qué podemos esperar? ¿Este actuar es el gobierno en la calle que hoy reclama nuestro Presidente? ¿Hasta cuándo la insensibilidad, la inercia y la falta de gestión, control y exigencia serán el fijador en nuestro municipio? El silencio no puede ser la respuesta», concluye.
Otra nueva mudada
Alberto Lino Hernández Valdés (Maceo 15, Cuatro Vientos, municipio cienfueguero Cumanayagua) cuenta el disgusto que tienen él y otros compañeros que estudiaron hace años en la Escuela de Turismo de la ciudad de Cienfuegos, que radicaba en un bello sitio llamado La Punta, al lado del mar. Escuela en que se invirtieron miles de pesos y USD, a más de materiales de construcción. Refiere que, en 2021, con todo lo que se había invertido allí, mudaron esa escuela para el reparto Buena Vista de la ciudad. Y en este sitio se gastaron más de 20 millones de pesos y muchos recursos.
Es verdad, dice, que esta última está algo aislada, pero para Buena Vista hay mayor transporte, incluyendo coches. Y la mayoría de los profesores son de los alrededores. Pero ahora alguien quiere ese lugar, y pretenden mandar a la escuela para un pequeño sitio, en Calle 37 y Avenida 20, donde radica ahora un pequeño hogar materno, donde no cabe ni la tercera parte de los laboratorios, aulas y muebles.
Además, añade, para este último lugar el transporte es de los peores de Cienfuegos. Solo hay riquimbilis particulares, que cobran a 300 pesos y más. Los profesores quieren pedir la baja. Esperemos, que el Ministro de Turismo, no apruebe dicha mudanza absurda», termina.
