Aumenta el número de médicos, empresarios y abogados que se someten a retoques estéticos
- De lo visible a lo natural
- Un cambio generacional en la demanda
- Redes sociales: información… y distorsión
- Qué se pide según la edad
- La huella estética, una preocupación creciente
Médicos, abogados, empresarios y emprendedores con exposición pública encabezan ahora una demanda que crece y cambia de rumbo: mejorar la imagen sin dejar rastro visible.
La medicina estética vive así un giro profundo en el perfil del paciente, con una prioridad clara por la naturalidad, el bienestar y la auto percepción frente a las transformaciones evidentes.
De lo visible a lo natural
La búsqueda de resultados armónicos y discretos se ha impuesto a los tratamientos llamativos que durante años dominaron redes sociales y televisión.
Así lo observa en consulta Victoria Núñez, especialista en Cirugía Oral y Maxilofacial y Medicina Estética facial, quien detecta un desplazamiento hacia edades más maduras con una demanda muy concreta: “verse mejor sin que se note”.
“El perfil más habitual hoy son profesionales con exposición pública —médicos, abogados, empresarios, emprendedores— que quieren mejorar su imagen manteniendo la naturalidad. Buscan verse descansados, frescos y reconocerse en el espejo”, explica la especialista.
Un cambio generacional en la demanda
En los últimos años se ha producido un cambio notable en la edad y las expectativas.
Mientras que las generaciones más jóvenes han normalizado el uso temprano de tratamientos, entre los pacientes mayores de 35 años crece el rechazo al aspecto artificial que perciben en algunos referentes mediáticos.
“Ahora mis pacientes priorizan retrasar el envejecimiento sin perder identidad. Les preocupa mucho el concepto de ‘cara tratada’ y buscan técnicas que no interfieran en su vida laboral ni requieran largos postoperatorios”, señala Núñez.
Este giro ha impulsado la demanda de técnicas mínimamente invasivas y la combinación de tratamientos médicos con cirugías poco agresivas, capaces de ofrecer resultados comparables a la cirugía tradicional, pero con menor impacto y recuperación más rápida.
Redes sociales: información… y distorsión
El papel de las redes sociales es, según la especialista, un “arma de doble filo”.
Por un lado, han acercado la medicina estética al público general; por otro, han distorsionado expectativas al mostrar solo resultados ideales y ocultar procesos, riesgos y limitaciones.
“No hay un solo paciente nuevo que llegue plenamente satisfecho con tratamientos previos. Muchos no estaban mal tratados, simplemente estaban mal informados”, afirma.
La consecuencia es una mayor exigencia de asesoramiento y de planificación realista, basada en evidencia científica y objetivos alcanzables.
Qué se pide según la edad
Las demandas varían por franjas de edad.
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Menores de 30 años: predominan el relleno de labios, la hidratación y la prevención temprana de arrugas.
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Entre 30 y 50 años: la prioridad es tratar la flacidez y los primeros signos de envejecimiento mediante reposición de volumen y estimulación de colágeno.
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A partir de los 50 años: cuando los cambios estructurales son mayores, la cirugía vuelve a ganar protagonismo, aunque integrada con técnicas intermedias que evitan procedimientos radicales.
La huella estética, una preocupación creciente
Uno de los conceptos que más aparece en consulta es el de la huella estética.
“Existe una huella negativa, visible, que preocupa mucho a los pacientes, pero también una huella estética positiva, imperceptible, que es nuestro objetivo como médicos”, subraya Núñez.
Para lograrlo, insiste en la planificación personalizada, el seguimiento a largo plazo y el uso responsable de productos con evidencia científica.
