Tres víctimas por un apellido: la tragedia nazi que marcó a la familia Einstein
Durante el verano boreal de 1944, mientras las fuerzas aliadas avanzaban desde el sur hacia el norte de Italia, las represalias detrás de las líneas alemanas se volvieron escalofriantemente frecuentes. En respuesta a los ataques de la resistencia italiana, los soldados alemanes asesinaban sistemáticamente a hombres, mujeres y niños civiles, “a sangre fría y mirando a esos inocentes a los ojos”, según relataría posteriormente uno de los fiscales encargados de investigar estos crímenes de guerra.
Para los perpetradores de estas atrocidades, las más de 2.000 víctimas eran meros números. Sin embargo, un episodio singular ha sido recuperado por Thomas Harding en su libro The Einstein Vendetta: tres personas fueron asesinadas únicamente por su apellido. Con un enfoque meticuloso y casi obsesivo, Harding reconstruye en su obra las circunstancias de este crimen, sus consecuencias y los obstáculos que enfrentaron los investigadores durante décadas para llevar a los asesinos ante la justicia.
La familia Einstein en Italia
Albert Einstein, célebre físico, creció en la década de 1880 en un hogar que incluía a su primo hermano Robert, cuatro años menor que él. Sus padres eran hermanos y socios en una empresa de ingeniería eléctrica en Múnich y posteriormente en Milán. De niño, Albert llamaba “Bubi” a Robert. Mientras Albert estudió en Suiza y luego se estableció en Berlín, Robert “Bubi” Einstein se formó como ingeniero en Italia, se casó con la italiana cristiana Nina Mazzetti y tuvieron dos hijas. En 1937 trasladó a su familia a Villa Il Focardo, una elegante casa de estuco rodeada de campiña toscana.
Debido a su origen judío y a sus críticas al partido nazi, Albert Einstein tuvo que abandonar Alemania tras la llegada de Adolf Hitler. Los nazis ofrecían una recompensa equivalente a 1.000 libras esterlinas por su captura. Tras pasar por Bélgica, Einstein partió a Estados Unidos en octubre de 1933, donde permaneció para siempre. La mayoría de su familia se reunió con él en Estados Unidos o se estableció en la neutral Suiza, salvo Robert, que permaneció en Italia.
En septiembre de 1943, con la invasión alemana y la intensificación de las redadas contra judíos, la familia consideró huir, aunque los riesgos del trayecto eran mayores que permanecer en Il Focardo, donde contaban con personal leal y 100 hectáreas de terrenos agrícolas.
El asesinato y sus secuelas
En julio de 1944, soldados de la Wehrmacht irrumpieron en la villa exigiendo ver a Robert Einstein. Su esposa, Nina, dijo la verdad al afirmar que no estaba, omitiendo que se encontraba trabajando en el campo. Tras esta visita, Robert se escondió en el bosque detrás de la propiedad hasta que las fuerzas aliadas avanzaran.
El 3 de agosto, siete soldados alemanes regresaron, derribaron la puerta y registraron la casa. Al no encontrar a Robert, encerraron a la familia en el sótano junto a los sirvientes y cuatro parientes de Nina. Interrogaron a todos anotando sus nombres y edades. Desesperada, Nina llevó a los alemanes hasta el bosque donde se ocultaba su esposo. Furioso y sin resultados, el comandante alemán regresó a la villa y a las 21:00 horas ordenó separar a las mujeres Einstein —la madre y sus dos hijas— del resto. Las llevaron al gran salón y las fusilaron, abrazadas entre sí. Posteriormente incendiaron la villa hasta sus cimientos.
El 5 de agosto, tropas británicas llegaron a la aldea cercana. Alberto Droandi, un soldado partisano, encontró a Robert desesperado, que le pidió un arma para suicidarse. En 1945, Robert Einstein se suicidó con una sobredosis de somníferos, aún atormentado por la muerte de su familia.
La investigación de los crímenes, liderada por Milton Wexler, no arrojó conclusiones definitivas, aunque investigaciones posteriores identificaron a tres soldados posiblemente involucrados en el asesinato. The Einstein Vendetta refleja estas lagunas, pero también documenta cómo el fanatismo nazi estaba dispuesto a todo para cumplir sus objetivos.
