Crítica de 'Godspell': Los Evangelios, Broadway y Antonio Banderas ★★★★☆
Libreto: John-Michael Tebelak. Música y letras: Stephen Schwartz. Dirección: Antonio Banderas. Interpretación: Teresa Abarca, Javier Ariano, Alex Chavarri, Aaron Cobos, Paula Díaz, Ferran Fabá, Laia Prats, Roko, Estibalitz Ruiz y Hugo Ruiz. Gran Teatro Pavón, Madrid. Hasta el 28 de marzo.
Después de su estreno en 2022 con Emilio Aragón a la cabeza, el infatigable Antonio Banderas, que fue entonces coproductor del espectáculo, ha vuelto a recuperar ‘Godspell’ con la intención de aportar ahora, sobre aquella versión que firmaba Aragón, su visión como director.
La verdad es que el argumento de este musical rock, que se estrenó en el "off" de Broadway allá por 1971, no hay por dónde cogerlo, para qué nos vamos a engañar. Pero lo más llamativo y meritorio es que, a pesar de ello, el montaje de Banderas es extraordinario.
La intención de John-Michael Tebelak, autor del libreto, fue crear una obra con un mensaje cercano y esperanzador a partir del Evangelio de San Mateo en una época de desencanto social y vital para una juventud estadounidense que estaba abrazando sin remedio el escepticismo y la evasión lisérgica mientras la Iglesia, anquilosada en sus maneras y principios, se mostraba incapaz de conectar con ella. Ahora bien, a tenor del caos dramatúrgico de la obra, y de su desconcertante falta de lógica y verosimilitud, se diría que Tebelak iba más colocado cuando lo escribió que aquellos jóvenes a los que quería inocular el renovado mensaje divino. Desde luego, de lo que no hay duda es de que logró comunicarse con ellos, porque el éxito llegó muy pronto y se extendió por todo el mundo.
Intentaré resumir la trama, si es que la hay: en medio de una guerra, dentro de una especie de almacén... o de iglesia... o, en cualquier caso, de local semiderruido, en el corazón de una ciudad asolada por las bombas, un grupo de actores que permanecen allí escondidos -ya resulta un poco absurdo que estén allí juntitos todos- recibe la visita de un tipo huraño y amenazante que no se sabe bien quién es, aunque supuestamente es Judas, y que les anuncia la inminente llegada de un actor como ellos, aunque mucho más importante que cualquiera, y que no será otro que el mismísimo Mesías. Casi na. El punto de partida podría tener su gracia si tuviera algún desarrollo y permitiese tensionar o explorar dramáticamente ideas interesantes. Pero no hay nada de eso. Simplemente sirve para hilvanar una serie de números, 16 en total, que son, eso sí, verdaderamente brillantes: por el mimo y el buen gusto del director a la hora de concebirlos, por las excelentes interpretaciones y, cómo no, por la propia música de Stephen Schwartz, que hace olvidar, por fortuna, el desaguisado del libreto.
De hecho, uno intuye que Banderas es más consciente que nadie de esa debilidad dramatúrgica de la obra y por eso ha potenciado hasta el límite, con buen criterio y admirable talento, el puro juego escénico, variando continuamente elementos y formas, estética y tono, para generar un lenguaje mucho más primario y sensorial que discursivo; un lenguaje que golpea eficazmente al espectador con su atrevida e incontenible pulsión. Desde luego, nada se hubiera conseguido sin un elenco tan consistente y arrojado en el terreno musical como el que aquí ha reunido el director: Hugo Ruiz, Roko, Ferran Fabá, Paula Díaz, Aaron Cobos... Todos están fantásticos. Pero tampoco hay que olvidarse del equipo artístico: Sebastià Brosa (escenografía), Gabriela Salaverri (vestuario), Juanjo Llorens (iluminación)... y, especialmente en esta ocasión, Carmelo Segura, responsable de una coreografía excepcional, y Arturo Díez Boscovich y Daniel Villarroya, encargados respectivamente de la supervisión y la dirección musical, que han sabido dar toda la potencia, la emoción y la sonoridad que necesitaba la partitura en un teatro, como es el Pavón, no demasiado cómodo para este tipo de espectáculos.
- Lo mejor: La originalidad a la hora de concebir y dirigir todos los números musicales que se suceden.
- Lo peor: La falta de consistencia dramatúrgica y argumental del libreto.
