El fútbol tiene un nuevo héroe desde la noche del miércoles y es el portero ucraniano
Anatoliy Trubin. Ya se ha convertido en historia de la Champions su gol en el minuto 98 contra el
Real Madrid en Da Luz, su subida al ataque, su ya legendario remate de cabeza, que clasificó al
Benfica, su actual equipo, para el playoff de acceso a octavos. Y condenó, de paso, al equipo de
Álvaro Arbeloa a quedar fuera del Top 8 y tener que disputar dicho playoff para seguir adelante en el torneo (4-2). Fue una noche de gloria para
Trubin, alguien que en su vida también sabe de dolor. De guerra. De mucho dolor. El dolor, sin fin, de su pueblo.
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