Ochenta minutos de debate dan para mucho. En esta ocasión, en el programa grabado para RTVE en el hotel Hiberus de Zaragoza han dado para repetir las mismas ideas de rifirrafes anteriores, también durante la presente campaña electoral, y para poner sobre el tapete la misma incógnita que sobrevuela casi desde julio de 2024, cuando Vox abandonó la Vicepresidencia de Aragón: dado que nadie cuestiona ya a estas alturas quién es el candidato vencedor, y el que posiblemente más tenía que perder al someterse a estos exámenes catódicos, cuáles serán los pactos que orquestará el PP tras las urnas. El PP de Jorge Azcón no despeja esas dudas. Tampoco lo ha hecho esta noche de jueves 29 de enero su candidato, porque ha cerrado su minuto de oro poniendo en lo más alto la expectación: «No quiero bloqueos políticos, ni ruido, quiero construir Aragón entre todos«. Ha presumido de gestión y otros se la han afeado. Estos enfrentamientos suelen castigar más al que gobierna, por eso no todos -véase María Guardiola- se someten a estos test, pero Azcón sabe salir airoso. Su postura final ha sido justificar también por qué, sin presupuestos, se ha visto en la tesitura de adelantar elecciones. Es lo conveniente, considera. Cabe señalar que la propia Pilar Alegría (PSOE), oponente principal del popular, lo ha asumido y manifestado abiertamente: el combate era ciertamente desigual. Seis propuestas de izquierda, frente a dos derechas . A los de la coalición Aragón-Teruel Existe, con Tomás Guitarte en cabeza, no les hace demasiada gracia esa inclusión en el espacio a la siniestra y menos en esta ocasión cuando levanta cordón sanitario a Vox, no parece entenderse con el PAR y se deja tentar por el PP. La socialista ha terminado con una promesa: «Si me das tu confianza, no te fallaré». Hoy la dirigente zaidana había despejado la agenda para prepararse mejor el debate de lo que resultó el pasado lunes 26 de enero en vivido el plató de la radiotelevisión aragonesa CARTV. Pero el envite sí lo tenía claro: atacar a la yugular del contrincante por la herida de la sanidad pública, sus demoras y su privatización progresiva. Ahí sí ha obtenido cuórum. El mordiente a 'Azcón Quirón', como ha bautizado al presidente maño la dirección de Podemos Madrid, lo han recogido en la mesa tanto la candidata de IU-Sumar ( Marta Abengochea) como la de Podemos-Alianza Verde ( María Goikoetxea) . Ambas se estrenan en estas lides como candidatas y hay que decir que han sobresalido por su buena educación y su calma sosegada al hablar. No han caído en el insulto fácil. Las dos se han crecido en los postulados de la vivienda y los servicios públicos, han reivindicado el feminismo y al escucharlas casi cabe preguntarse por qué no ha habido frente común de izquierdas en esta comunidad, como sí lo hubo en Extremadura y obtuvieron buenos resultados. Si piensan casi exactamente lo mismo. El verso suelto de esa izquierda parece Jorge Pueyo (candidato de Chunta) que aunque postergaba esa unión, hoy se ha descolgado ejerciendo de oposición frentista al líder popular (un anticipo latente de lo que vendrá en las Cortes de Aragón los próximos años) y le ha dirigido un reguero de interrogantes. ¿Con quién pactará o si apoya el trasvase? Es verdad que Pueyo se siente cómodo ante las cámaras, pero al campechanismo de Alberto Izquierdo (PAR) no le gana nadie. El alcalde de pueblo turolense ha disparado una colección de zascas difíciles de superar. Ha asegurado su oferta al PP con un «Aragón va de cojón», aunque luego sí ha recriminado algunos problemas, sobre todo por la despoblación acuciante de su provincia. Ha arremetido contra Alegría por su regreso esporádico y frugal a una tierra que no conoce muy bien, a Pueyo que su partido ya formó parte de un gobierno cuatripartito con Javier Lambán y no hizo lo que predica y a su rival más directo en Teruel, Tomás Guitarte, le ha afeado su pasado apoyo a Pedro Sánchez. Y a Alejandro Nolasco (Vox) le ha afeado... todo . Los ocho políticos han quedado retratados y barrían para casa en cuanto se les daba la voz. Vivienda, sanidad, infraestructuras, despoblación... y al llegar Vox, inmigración. La izquierda, el feminismo; pero Alegría se ha muteado en una materia donde antes se hacía grande. Ha sido Nolasco quien ha recordado su comida con Paco Salazar, presunto acosador sexual de mujeres, su amistad con Santos Cerdán y José Luis Ábalos, o la aprobación desde su Gobierno estatal de la 'ley del sí es sí' que «excarcela a violadores». Al interpelar a la exministra el presentador y moderador del debate, el periodista gallego Xabier Fortes, si quería apurar sus segundos en ese contexto, la dirigente zaragozana ha dejado pasar la bola. Más explícito había sido Azcón cuando, tras pedir un tiempo de tregua, ha sido interpelado casi al inicio del debate por si apoyará el trasvase del Ebro que preconiza Santiago Abascal y, por ende, su líder territorial. El barón popular ha puesto fin al atolladero prometiendo que jamás lo habrá mientras sea presidente de Aragón. Este debate ha sido mucho más rico en propuestas y más ágil -hay que decirlo-, algo atropellado pero también animado, que el cara a cara del pasado lunes entre los rivales popular y socialista, fruto probablemente de que han pasado más días de campaña y han encarado eventos ante la gente. Pero termina como comenzó: ¿habrá unión PP-Vox tras el 8 de febrero?