¿Cómo hizo su fortuna Robert Kraft, dueño de New England Patriots que se alió con el Club América?
Robert Kraft —empresario vinculado con el Club América y dueño de los New England Patriots— construyó un imperio que combina industria, bienes raíces y franquicias deportivas.
El empresario celebra otra disputa por el trofeo Vince Lombardi en el Super Bowl LX que juegan Seahawks vs. Patriots en la búsqueda de no sólo tener la franquicia con más apariciones en el ‘Súper Domingo’, sino también la más ganadora por delante de Pittsburgh Steelers.
¿Cuánto dinero tiene Robert Kraft, dueño de los Pats?
De acuerdo con el Bloomberg Billionaires Index, Robert Kraft cuenta con una fortuna estimada en 13.2 mil millones de dólares y ocupa el lugar 236 entre las personas más ricas del mundo
Según explica la última actualización, su fortuna tuvo un crecimiento acumulado superior a 3 mil millones de dólares en el último año, impulsado en gran medida por el valor de los Patriots —que eliminaron a Broncos en las Finales de Conferencia— y los negocios del Kraft Group.
Su principal activo sigue siendo la franquicia de la NFL, justo cuando Nueva Inglaterra busca su séptimo título de Super Bowl.
De la industria del papel al control total del negocio: Así se hizo la fortuna de Robert Kraft
Robert Kenneth Kraft nació el 5 de junio de 1941 en Brookline, Massachusetts. Su trayectoria empresarial inició lejos de los reflectores del deporte profesional.
Tras obtener un grado en Columbia University y un MBA en Harvard Business School, ingresó a Rand-Whitney, una empresa de empaques controlada por su suegro, Jacob Hiatt.
En 1968, Kraft compró la mitad de la compañía y en 1972 reconoció una oportunidad estratégica: el crecimiento global de los productos forestales. Ese año fundó International Forest Products, dedicada al comercio internacional de madera, pulpa y papel.
La expansión fue sostenida y, en 1998, consolidó todas sus operaciones bajo The Kraft Group, un holding privado con intereses diversificados.
Actualmente, el grupo emplea a más de 9,500 personas, de acuerdo con información institucional. En conjunto, sus compañías producirían el volumen suficiente para ubicarse entre las cinco mayores del sector papelero en el país, con operaciones comerciales en más de 90 países.
¿Cómo Robert Kraft compró a los Patriots y transformó la franquicia?
El ingreso de Kraft al deporte no fue inmediato ni exitoso en un inicio. En 1975 participó en la compra del equipo de tenis Boston Lobsters, que desapareció tres años después. Sin embargo, ese tropiezo le permitió entender el valor real del ecosistema deportivo: el control de la infraestructura.
En 1985, arrendó terrenos alrededor del entonces Sullivan Stadium, hogar de los Patriots. Tres años más tarde compró el estadio y aseguró los derechos del inmueble. Esa decisión bloqueó el intento del entonces dueño del equipo por mudarlo de ciudad.
En enero de 1994, Kraft adquirió a los New England Patriots por 172 millones de dólares, la cifra más alta pagada por una franquicia de la NFL hasta ese momento. Rechazó una oferta de 75 millones de dólares para liberar el contrato del estadio y permitir la mudanza del equipo. Apostó por el largo plazo.
Ese movimiento redefinió su fortuna. Bajo su propiedad, los Patriots pasaron de ser una franquicia con bajo rendimiento a la más exitosa de la NFL moderna, con seis títulos de Super Bowl, 12 apariciones en el juego por el campeonato —contando la que tendrán este 2026— y el mayor porcentaje de victorias en ligas profesionales de Estados Unidos.
En el 2000, Kraft tomó otra decisión clave: contrató a Bill Belichick como entrenador en jefe. La sociedad marcó una era. Como él mismo sostuvo años después, Belichick fue “el mejor entrenador de todos los tiempos”, afirmación que reiteró tras la exclusión del coach del Salón de la Fama en su primer año como elegible.
A diferencia de otros dueños, Kraft financió 83% del Gillette Stadium con recursos privados, inaugurado en 2002. Alrededor del inmueble desarrolló Patriot Place, un complejo comercial, hotelero y de entretenimiento que convirtió a Foxborough en un polo económico regional.
