Belicismo estadounidense atenta contra Zona de Paz
EL canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció este jueves los peligros que acechan a «Nuestra América» debido a la doctrina belicista del Gobierno de Estados Unidos, justo en el 12mo. aniversario de la declaración de la región como Zona de Paz.
A través de la red social X, el titular de Exteriores cubano recordó que el 29 de enero de 2014, durante la Segunda Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) en La Habana, 33 mandatarios firmaron la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.
El máximo representante de la diplomacia de la nación caribeña destacó que, en el escenario actual, violentado por las ansias de dominación imperialista, «urge rescatar la firme voluntad de todos los miembros de Celac, expresada en aquella Proclama».
Su denuncia resalta que el respeto a la soberanía nacional y la igualdad son condiciones esenciales para asegurar la convivencia entre las naciones frente al unilateralismo agresivo de Washington.
La Casa Blanca publicó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional para este segundo mandato de Donald Trump, documento que formaliza el retorno de la Doctrina Monroe en América Latina y el Caribe.
Bajo el denominado «Corolario Trump», Washington justifica un reajuste de su presencia militar global para concentrar fuerzas en la región, con el supuesto fin de prevenir la migración masiva y desalentar lo que califica como «injerencia extranjera maligna en su zona de influencia».
La estrategia busca negar a competidores no hemisféricos la capacidad de poseer infraestructuras vitales. Este giro representa una admisión tácita de que EE. UU. ya no posee el poder suficiente para competir en solitario y pretende utilizar la fuerza para recuperar mercados y territorios bajo la lógica de estabilidad y seguridad nacional.
La publicación de este documento ocurre en un contexto de máxima tensión tras la agresión militar estadounidense en el Caribe, justificada bajo el pretexto de una lucha contra el narcoterrorismo y los cárteles.
Mediante la fórmula de incorporar y expandir, Washington pretende reclutar aliados regionales para controlar fronteras y flujos de recursos, consolidando un orden donde el hemisferio occidental sea un enclave exclusivo para los intereses corporativos y militares de EE. UU.
