La sociedad española, como cualquier otra sociedad, siempre va por delante de los poderes que pretenden gobernarla y tutelarla. Y acabamos de verlo una vez más en el reciente funeral por las víctimas del trágico accidente ferroviario de Adamuz. Recordemos brevemente ese texto que nos ha permitido el periodo más largo de convivencia democrática de nuestra historia, casi medio siglo ya, nuestra actual Constitución: Artículo 16 3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones. Como casi todos los textos constituyentes, se establecen obligaciones a los ciudadanos pero sobre todo se establecen obligaciones a los...
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