Los
Emiratos Árabes Unidos no tienen ríos permanentes ni lagos naturales. Dependen casi por completo de
agua desalinizada para abastecer a su población y economía. Sin embargo, su uso del agua ha quedado siempre relegado a un segundo plano por su
riqueza en el almacenamiento de petróleo y gas. Algo que les ha impulsado económicamente y geopolíticamente.
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