En el mapa recargado de la literatura estadunidense reciente hay autores que fungen como hendiduras en la superficie cultural: grietas que no todos ven, pero que quienes las descubren ya no pueden ignorar. Autores que parecen escribir no desde el centro del canon sino desde un borde vibrante donde el arte escritural se deshace y vuelve a ensamblarse bajo nuevas reglas. Uno de esos autores es Bennett Sims, cuya obra todavía compacta pero provocadora ha logrado erigirse como un laboratorio narrativo, un espacio donde el horror, la filosofía y la minucia cognitiva se entrelazan con una precisión que desorienta y seduce.Sims escribe como si cada página fuera una pantalla donde la mente proyecta sus pliegues más íntimos. La suya es una prosa de apariencia tersa que esconde una perturbación latente y se mueve en un territorio donde el horror es mental antes que corporal, donde lo terrorífico surge no del monstruo visible sino del pensamiento que anuncia su presencia. Este gesto lo ubica como uno de los grandes renovadores del horror intelectual contemporáneo, un creador de ficciones que entienden el miedo como un ejercicio de reflexión extrema, un modo de pensamiento en estado de colapso.La obra de Sims ha localizado un hogar natural en Two Dollar Radio, la editorial independiente con sede en Columbus, Ohio, que en apenas dos décadas se ha convertido en un sello de culto: una guarida para escritores que desafían los formatos establecidos, que someten la estructura y el lenguaje a presiones inusuales y no temen arriesgarse a sonar extraños, indisciplinados, radicales. En ese catálogo diverso y coherente a la vez, la obra de Sims destaca como un ejemplo de lo que ocurre cuando un escritor encuentra una casa editorial dispuesta a respetar su rareza sin cortapisas.***A Questionable Shape (2013), la ópera prima de Sims, es una novela que parte de un punto aparentemente reconocible: una epidemia de zombis. Pero en lugar de sumarse a la tradición del apocalipsis espectacular, el autor decide desmontarla desde dentro. Le interesa menos la criatura que la sombra cognitiva que proyecta, el vacío epistemológico que se abre cuando el mundo ya no puede explicarse con las herramientas habituales de la percepción.El relato sigue a Michael Vermaelen, el narrador versado en filosofía que durante una semana acompaña a su amigo Matt Mazoch en busca del padre de este, desaparecido tras una ola de resurrecciones parciales que ha comenzado a afectar a la población de Baton Rouge, Louisiana, la ciudad natal de Sims. La trama podría derivar en persecuciones nocturnas, albergues improvisados, cuerpos infectados: los elementos típicos de un subgénero demasiado frecuentado por la literatura y el cine. Pero Sims elige otra ruta. La novela es menos una búsqueda física que un viaje mental, un registro obsesivo de la conciencia sometida al acecho constante de lo desconocido.Y aquí surge el dispositivo formal más notable: las notas a pie de página. No funcionan como simples aclaraciones o apostillas académicas: constituyen más bien un espacio narrativo paralelo, un segundo nivel de conciencia donde Vermaelen examina, contradice o expande lo que narra. Es como si el texto tuviera dos pulsos simultáneos: uno lineal y otro excéntrico, que interviene para revelar el verdadero drama del libro. Lo que se juega es la integridad psíquica del narrador antes que su supervivencia física.Para Sims, el zombi es una interrogación abierta y no tanto un monstruo: es decir un índice de todo aquello que ya no sabemos nombrar, un recordatorio de que nuestra relación con el mundo depende de un frágil armazón de percepciones que puede resquebrajarse con facilidad. El contagio es mental. La amenaza es semántica. El horror, cabe insistir, es epistemológico.En ese sentido A Questionable Shape es una novela de zombis que piensa y exige que el lector piense con ella, un libro que convierte la especulación filosófica en tensión narrativa y la tensión narrativa en especulación filosófica. Su originalidad es tal que además de renovar un subgénero desgastado propone un modo distinto de narrar la conciencia bajo presión. La forma cuestionable o problemática del título se refiere tanto a la figura del muerto viviente como a la estructura de la propia obra, que pone en tela de juicio los mecanismos novelísticos clásicos para dar origen a una nueva criatura literaria: la novela zombi, a caballo entre los mundos de la narración y la filosofía.***En White Dialogues (2017), su debut en terreno cuentístico, Sims despliega un repertorio de textos que actúan como variaciones de un mismo fenómeno: la conciencia sometida al autoescrutinio. Aquí la paranoia deja de ser un desorden mental y se vuelve un método narrativo como intuyó Ricardo Piglia, una herramienta para llevar el pensamiento hasta sus zonas más movedizas y vulnerables. Los once relatos del volumen son estudios de percepción. Sims toma situaciones aparentemente anodinas y las somete a un análisis que se vuelve inquietante por exceso de minuciosidad. Una mente que piensa demasiado empieza a fabricar sombras.Una de las piezas más memorables del libro es “Destroy All Monsters”, donde un narrador insomne queda atrapado en la contemplación obsesiva de unos ácaros en una ventana. Esa escena mínima brinda una condensación del estilo de Sims: lo microscópico se expande hasta ocupar todo el espacio mental; el foco narrativo estrecho produce una sensación de amenaza intangible; el temor no proviene de lo que se ve sino de la imposibilidad de dejar de verlo.En White Dialogues no hay monstruos pero sí algo más amenazador: el pensamiento como una máquina incapaz de detenerse. Sims comprende que cuando se observa demasiado a sí misma la mente humana comienza a generar ruido, interferencias, falsos reflejos. Cada cuento es una cámara de resonancia donde lo cotidiano se torna extraño simplemente porque se lo ha examinado con demasiada intensidad.***Con Other Minds and Other Stories (2023), su segundo volumen de cuentos, Sims lleva su proyecto literario a una frontera todavía más ambiciosa: la de la conciencia ajena. Aquí la pregunta no es cómo piensa un personaje sino cómo piensan dos conciencias en contacto, cómo se distorsionan, se influyen, se emulan o se infectan.El título es un gesto claro: esta docena de textos investiga la posibilidad —y la imposibilidad— de conocer la mente de otro. Lo que antes era introspección se convierte ahora en interconexión cognitiva. Los relatos registran choques entre seres cuya percepción opera en niveles distintos: humanos, animales, entidades tecnológicas, presencias inclasificables.De este volumen destaca por mucho “The Postcard”, una de las piezas más finamente calibradas de Sims y para mí una obra maestra del género breve. El relato se articula alrededor de una postal que llega desde un lugar incierto y en un tiempo igualmente borroso. Su aparición abre un vacío en la memoria del protagonista: ¿de quién proviene?, ¿por qué cree haber estado antes en el sitio que se retrata?, ¿por qué ciertos detalles parecen desplazarse de un recuerdo a otro? Sims construye el cuento como una investigación imposible, un intento desesperado por armonizar un archivo mental lleno de agujeros. Lo inquietante no es tanto la postal en sí como la sospecha de que la propia memoria podría estar mintiendo.En estos cuentos el horror radica en la eventualidad de que nuestra mente renuncie a ser un territorio privado para transfigurarse en un espacio poroso donde otros pensamientos pueden infiltrarse. Sims lo explora sin aspavientos sobrenaturales: su horror es metafísico, casi clínico, y por ello resulta más perturbador. Antes que una aliada, para él la tecnología es un sofisticado umbral para acceder a los meandros de la psique humana.***La trayectoria de Bennett Sims no puede entenderse sin Two Dollar Radio, la editorial fundada en 2005 por Eliza Jane Wood-Obenauf y Eric Obenauf que apostó por él desde su primer libro y que ha demostrado una tenacidad admirable para cultivar voces que retan los géneros. El catálogo del sello es un inventario de riesgos estéticos, de autores que se mueven fuera de la órbita comercial, de libros que parecen escritos para lectores dispuestos a seguir una brújula propia. Books too loud to ignore, reza atinadamente el eslógan de la editorial.La decisión de publicar a Sims revela la filosofía del sello: permitir que los libros respiren, respetar sus rarezas, evitar la tentación de normalizarlos. A Questionable Shape podría haber sido moldeada como “una novela de zombis” más accesible para el mercado; White Dialogues, como una colección de cuentos psicológicos de corte clásico; Other Minds and Other Stories, como un ciclo temático sobre los laberintos mentales. Por el contrario, Two Dollar Radio eligió acompañar la radicalidad de Sims hasta sus últimas consecuencias.En un panorama editorial donde la experimentación suele ser marginada o meramente tolerada, Two Dollar Radio funciona como un ecosistema donde las formas mutantes hallan cobijo. Sims no solo encaja allí: lo define, lo encarna.***Al observar en conjunto la obra de Bennett Sims se advierte una constante: el verdadero horror proviene del pensamiento mismo y no del mundo exterior. Se trata, por ende, de un horror pensante. Los zombis, los ácaros, las postales ambiguas, las conciencias en paralelo son apenas superficies donde se proyecta un desasosiego más hondo: la incertidumbre asociada a cualquier acto de percepción.Sims cree que la mente es una máquina narrativa defectuosa. Escribe para mostrar cómo se descentra, cómo se multiplica, cómo se engaña a sí misma. El horror surge de ese desajuste, de ese hiato entre lo que creemos percibir y lo que realmente percibimos, entre lo que recordamos y lo que nunca ocurrió. Tal vez por eso su obra resulta tan urgente: porque (sobre)vivimos en un tiempo en que la conciencia está saturada y el pensamiento cesa de ser refugio para devenir campo de batalla. Bennett Sims captura ese Zeitgeist no desde la sociología sino desde la literatura más inquietante, más rigurosa. Lo que plantea, en última instancia, es un nuevo tipo de fantasma: el fantasma cognitivo, la sombra intelectual, la duda que nunca se disipa. Y quizá allí radique la esencia de su desafiante propuesta escritural: en recordarnos que la mente —esa presunta fortaleza— es también un territorio indefenso, un dominio lleno de ecos siniestros que no terminan de callar.AQ / MCB