Señala la decimocuarta planta. «¿Es tu primera vez?», pregunta con acento extranjero, dejando entrever el código QR de acceso al evento. Extiende la mano a modo de saludo nada más abandonar el vestíbulo. Arriba, el entorno es de elegancia contenida. Ante un discreto atril, los recién llegados reciben una etiqueta adhesiva con su nombre y país de procedencia. Apenas faltan quince minutos para el inicio de la actividad, y los más puntuales ya se encaminan hacia el ropero. Desde allí, avanzan con gesto animado hacia la barra, punto de encuentro y conversación. Colman, poco a poco, todos los rincones del distinguido espacio, formando pequeños corrillos. Algunos se saludan familiarmente, mientras otros confiesan tímidamente no haber estado antes en una reunión...
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