El inesperado diseño de la cocina de Alba Carrillo en Ávila: sin rastro de lo rústico
Una reforma que apuesta por la modernidad
Desde que compró esta casa en 2020, Alba Carrillo ha trabajado en convertirla en un refugio familiar adaptado a las necesidades del presente. Ubicada en un pequeño pueblo de Ávila, esta vivienda fue elegida por su valor emocional: allí vivieron su abuela y su madre, y allí ha pasado ella los veranos con su hijo. Sin embargo, el proyecto de interiorismo no buscaba reproducir el pasado, sino reinterpretarlo con sensibilidad contemporánea.
Una cocina sin clichés rurales
Lejos de los tópicos decorativos de las casas de campo, la cocina prescinde de muebles envejecidos, cerámicas artesanales o maderas oscuras. En su lugar, predominan las líneas puras, los materiales claros y la luz natural. Todo en ella responde a un uso diario, cómodo y funcional.
La elección de una estufa suspendida de la firma danesa Le Feu confirma esta intención: no es una chimenea tradicional, sino un elemento de diseño que introduce calidez visual sin sobrecargar el espacio. Su ligereza escultural refuerza la idea de una cocina para quedarse, no solo para cocinar.
Materiales que conectan con la tradición
El único guiño a la estética rústica aparece en los materiales, aunque reinterpretados. La encimera y las paredes están revestidas de terrazo, un acabado que evoca la arquitectura popular pero que aquí se presenta con una paleta suave y luminosa. Su textura aporta riqueza visual sin romper la armonía general.
El blanco como base de luminosidad
Los muebles, de la firma Línea 3 Cocinas, apuestan por el blanco integral. Esta decisión permite que el resto de materiales cobren protagonismo y maximiza la luz natural. Sobre esta base neutra, los detalles en color cereza y madera —presentes en accesorios y elementos puntuales— introducen un contraste cálido que añade personalidad.
Distribución pensada para compartir
La cocina se organiza alrededor de dos elementos principales: una isla lateral con encimera de terrazo que sirve como superficie de trabajo, y una gran mesa de madera situada en el centro del espacio. Esta última, acompañada por sillas y taburetes de Wabi Home, es el núcleo de la vida familiar.
La modelo lo explica con claridad: “He conseguido que la cocina sea la de mi casa”. Aquí se cocina, se conversa y se comparte. El mobiliario, elegido por su equilibrio entre diseño y calidez, acompaña sin robar protagonismo.
Diseño con visión a largo plazo
La reforma evita elementos marcadamente de moda y apuesta por materiales duraderos, tonos atemporales y soluciones funcionales. Esto permite que la cocina evolucione sin perder coherencia. Es, en definitiva, un espacio hecho para acompañar la vida y no para exhibirse.
Una cocina como centro emocional del hogar
En la casa de Alba Carrillo en Ávila, la cocina no solo cumple una función práctica. Es también un símbolo de continuidad familiar, un lugar donde se actualiza el recuerdo sin caer en la nostalgia. Su diseño, lejos de lo rústico, demuestra que la modernidad también puede tener alma.
Este espacio es un ejemplo de cómo una casa de pueblo puede transformarse sin perder su esencia. Un proyecto que combina diseño, memoria y funcionalidad para crear un lugar verdaderamente habitable.
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