Marta Ortega, conocida en el circuito como Martita, alcanzó el número uno del ranking mundial en 2019 junto a Marta Marrero y afronta ahora una nueva etapa instalada en el noveno puesto de la clasificación. En esta temporada, la madrileña unirá su camino al de Martina Calvo , una de las grandes irrupciones del pádel femenino, que con solo 17 años firmó un espectacular 2025 y ha convencido a Ortega para formar un nuevo proyecto. Fuera de la pista, la jugadora vuelve a dejar huella: tras acabar la temporada pasada, la «doctora» se enfundó la bata durante las vacaciones para ejercer como médica, una vocación tan firme como su ambición deportiva. - Esta temporada formará pareja con Martina Calvo, que viene de firmar un gran año. ¿Por qué se fijó en ella? - Creo que es una niña que ha pegado un subidón y una mejora en tan solo un año competitivo buenísima, y eso ya es un indicativo muy claro. He podido hablar con ella y veo que tiene las cosas muy claras: sabe perfectamente lo que quiere hacer con los estudios y con el pádel. Con esa edad eso es muy difícil y hay que valorarlo muchísimo. - Más allá de su progresión, ¿qué cree que puede aportarle a su juego? - Me fijé, obviamente, en su juego. Es súper definitiva y, a nivel actitudinal, tiene los mismos objetivos que yo. Tiene muchas ganas, mucha ilusión y mucha hambre. Cuando te juntas con alguien más joven buscas esa improvisación, esa sorpresa, un toque de locura que haga los partidos distintos y dinámicos. Nos llevamos muy bien y creo que va a ser un año en el que vamos a aprender las dos. - ¿Esa improvisación puede marcar diferencias respecto a parejas anteriores? - Son estilos de juego distintos y momentos de vida diferentes. Cada una tiene sus ventajas y desventajas, pero esa incertidumbre a la hora de jugar en contra puede molestar al rival, hacerle dudar y cometer errores. En ese toque de locura y ese pequeño desorden se pueden sacar winners, sorpresas y momentos importantes. - Siempre ha llamado la atención su capacidad para compaginar el pádel profesional con la carrera de Medicina. ¿Cómo lo ha conseguido? - Tenía dos sueños en mi vida y los sigo manteniendo: uno era ser número uno y el otro ser médica. Es una carrera muy vocacional y sabía desde el principio que iba a ser duro, pero luché por ello porque era mi sueño. Para lo bueno y para lo malo soy muy cabezota y trato de ser muy regular, y eso en los estudios me ha beneficiado. - ¿Cómo se organizaba en plena competición para compaginar los estudios con el deporte profesional? - Al principio era más sencillo porque no viajábamos tanto como ahora. No nos íbamos tantas semanas seguidas ni tan lejos. Empecé faltando a clase algunos días y me fui adaptando como pude, sabiendo que el sacrificio tendría recompensa tarde o temprano. Es una carrera que me encanta y trabajo como médica en Navidad porque es el único momento que tengo para seguir invirtiendo tiempo en esa parte. - Por último, ¿quién se sentará en el banquillo con vosotras esta temporada? - Hemos hecho un mix. Estamos siempre los cuatro en contacto. Juani Mieres va a estar siempre porque tiene también una pareja masculina, y Pablo Semprún se mantiene con nuestra pareja. En algunos torneos estará uno y en otros el otro, eso lo irán organizando ellos. Nosotras estamos centradas en rendir, mantener nuestra concentración y nuestro nivel.