Bolivia y CAF, más de 55 años de financiamiento clave para desarrollo
En el marco del Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, que se desarrolló en Panamá, la relación entre Bolivia y CAF emerge como uno de los casos más emblemáticos de cooperación financiera regional.
La historia compartida entre ambos actores no sólo refleja una asociación de más de medio siglo, sino también la evolución del financiamiento para el desarrollo en la región, desde la infraestructura básica hasta la agenda de sostenibilidad y transición productiva.
Bolivia fue uno de los seis países fundadores de la entonces denominada Corporación Andina de Fomento el 7 de febrero de 1968 (en 2023 cambió su nombre a CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe). Esa condición privilegiada se tradujo en una relación que ha resistido golpes de Estado, crisis económicas y cambios radicales de modelo político sin interrumpirse. Hoy CAF maneja $us 3.342,7 millones de la deuda externa boliviana, el 23,7% del total.
Historia
La presencia boliviana en CAF ha sido determinante. Luis Enrique García Rodríguez, economista paceño, presidió la institución durante 25 años —desde 1991 hasta 2017— transformándola de un banco andino regional en un referente multilateral de 21 países. Antes, Adolfo Linares Arraya (1970-1976) y Julio Sajinés también dirigieron el organismo en sus primeras décadas.
En términos concretos, la magnitud del financiamiento refleja ese vínculo estructural. Los registros muestran que los créditos aprobados por CAF a Bolivia han tenido picos importantes en los últimos años, alcanzando por ejemplo $us 1.112 millones en 2023 y $us 589 millones en 2024. En materia de desembolsos, se observa una dinámica constante, con $us 627 millones en 2022 y $us 550 millones en 2025, en la actual gestión del presidente Rodrigo Paz Pereira, evidenciando la continuidad del financiamiento multilateral hacia el país. Si se toma en cuenta los últimos 10 años (2015-2025), el país desembolsó casi $us 4.900 millones en créditos de financiamiento externo provenientes de la CAF.
El rol del organismo financiador
En este contexto, el economista Fernando Romero señaló que el rol de la CAF va más allá del financiamiento tradicional. “Es una institución enfocada casi exclusivamente en el desarrollo regional. Su tarea principal es financiar infraestructura, generar integración, desarrollo productivo y sostenibilidad, con una lógica más cercana a las realidades políticas y económicas de la región”, explicó a La Razón.
Romero remarcó además la diferencia operativa frente a otros organismos multilaterales. “Tiene una velocidad de aprobación y desembolso de créditos más rápida que otros organismos multilaterales. Tiene flexibilidad técnica y financiera en plazos, tasas y años de gracia, y además acompaña el diseño de proyectos públicos estratégicos”, detalló.
En criterio del analista, la CAF es “un socio operativo importante, no solo un financiador”.
Actualmente, la relación financiera atraviesa una nueva fase. En noviembre de 2025, la CAF presentó un programa de financiamiento para Bolivia por hasta $us 3.100 millones para el periodo 2025-2030, orientado a fortalecer la recuperación económica, la infraestructura y la sostenibilidad ambiental. Dentro de ese esquema, ya se aprobó un crédito de liquidez por $us 550 millones destinado a fortalecer la estabilidad macroeconómica y apoyar reformas estructurales, incluyendo obligaciones económicas y proyectos de infraestructura pública.
Este respaldo cobra especial relevancia en un contexto económico complejo. En los últimos años, Bolivia ha enfrentado mayores presiones externas, con altos pagos de deuda externa y elevados costos en la importación de combustibles. En ese escenario, la CAF se consolida como una de las principales fuentes multilaterales de financiamiento, junto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Proyectos
Históricamente, el financiamiento de CAF se concentró en sectores estructurales. La infraestructura vial representa el mayor porcentaje de la cartera, con proyectos estratégicos como carreteras de integración regional, corredores bioceánicos y programas de conectividad territorial. También destacan inversiones en acceso al agua y saneamiento, seguridad hídrica, energía eléctrica y transición energética, además de proyectos de movilidad urbana y resiliencia climática.
En los últimos años también se reforzó el financiamiento en sectores sociales y ambientales. Programas de seguridad hídrica, sistemas de riego, proyectos de agua potable y energías renovables forman parte del nuevo enfoque del organismo, alineado con los objetivos de desarrollo sostenible y la agenda climática regional.
Desde la perspectiva institucional, parte del financiamiento reciente también permitió a Bolivia regularizar aportes de capital dentro de la CAF, con el objetivo de recuperar plenamente su voz y voto dentro de la asamblea del organismo. Este aspecto es clave en la gobernanza multilateral, considerando que Bolivia es accionista fundador.
Romero subraya que esta relación tiene un carácter estratégico frente a otros organismos multilaterales. “CAF ocupa un lugar particularmente estratégico para Bolivia porque combina financiamiento relevante, rapidez operativa y una lógica de desarrollo alineada con las prioridades de integración física, productividad e infraestructura del país”, afirmó. Según el analista, mientras el BID y el Banco Mundial se enfocan más en reformas institucionales o sociales, la CAF tiende a respaldar proyectos de infraestructura e integración territorial.
Actualmente, la deuda externa boliviana con CAF alcanza aproximadamente $us 3.342,7 millones, equivalente a cerca del 23,7% del total de pasivos internacionales del país, lo que confirma el peso del organismo dentro del esquema financiero boliviano.
De acuerdo con el organismo internacional, todavía hay tres proyectos en curso, aprobados recién en 2025: se trata del Programa para Presas Resilientes, el Proyecto de Construcción de la Carretera Okinawa-Cruce RF.09 (Los Troncos), y la Construcción Carretera El Salto-Monteagudo, tramo I, El Santo-Puente Limón.
Sector privado
Sin embargo, el desafío hacia adelante no solo pasa por acceder a nuevos recursos, sino por su uso eficiente. Analistas advierten que parte del financiamiento reciente se destinó al pago de deuda previa, lo que limita su impacto directo en inversión productiva, aunque permite estabilizar las finanzas públicas en el corto plazo.
De cara al futuro, el programa 2025-2030 plantea cuatro ejes estratégicos: estabilidad macroeconómica, integración regional, inclusión social y sostenibilidad ambiental. Bajo este enfoque, Bolivia busca posicionarse como plataforma logística regional, aprovechando su ubicación geográfica y sus corredores de integración con Brasil, Chile, Perú y Paraguay.
En el foro internacional en Panamá, la relación Bolivia-CAF volvió a posicionarse como un pilar del financiamiento del desarrollo nacional. Con más de 55 años de historia, este vínculo refleja una combinación de financiamiento, cooperación técnica e integración regional que, según coinciden analistas y autoridades, será determinante para la estabilidad económica y la estrategia de crecimiento del país en los próximos años.
La delegación boliviana, formada por Paz Pereira y sus ministros Gabriel Espinoza, Fernando Romero y Fernando Aramayo, y representantes del sector privado nacional, destacaron la importancia del evento para el país.
Gonzalo Morales, presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), destacó que se lograron reuniones con sus pares de los países asistentes lo que permitirá mejorar las relaciones comerciales con las delegaciones extranjeras.
“Hay muchos organismos internacionales, muchos países, muchas empresas que están viendo a Bolivia como un futuro socio estratégico. Bolivia tiene mucho que ofrecer, no solamente en industria, en comercio, turismo, agricultura. Bolivia es un país muy, pero muy, fructífero y hoy la región está al pendiente de nosotros”, afirmó en contacto con La Razón.
Foro internacional
Sin embargo, en esta ocasión el foro de la CAF tuvo un contraste mucho más político y no tan económico, pues durante la primera jornada de diálogos, los mandatarios presentes hicieron un llamado a fortalecer las instituciones de la región y los lazos entre las naciones ante los cambios geopolíticos que podrían impactar en los países de Latinoamérica.
De acuerdo con el mandatario boliviano, a diferencia de lo que se percibió en el Foro Económico Mundial, en Davos (Suiza), los países de Latinoamérica muestran una mayor capacidad de diálogo.
“Nuestro hemisferio sur, más allá de las líneas, hoy día refleja en la comparación un factor de unidad, de transparencia y de diálogo que no hemos podido encontrar en Davos, pero sí encontramos en Panamá, y eso es una grata señal para el mundo”, remarcó en su intervención inaugural en el foro.
La presencia de la delegación boliviana en Panamá, aunque levantó algunas críticas por la falta de sucesión presidencial por parte Paz a su vicepresidente Edmand Lara, fue bien recibida por actores políticos de oposición, analistas y el sector privado. El empresariado considera que el país tuvo la oportunidad de mostrar el nuevo modelo económico de la actual administración y que Bolivia está abierta a recibir inversión extranjera y cooperación internacional.
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