Cuando el frío aprieta con dureza, muchos hogares tienen la costumbre de
sacar el tendedero del exterior para colocarlo en el interior de sus casas. Se tiende en el comedor, en el pasillo de casa o, incluso, en alguna habitación. Aunque esta acción parece inofensiva, si se hace sin ventilar se convierte en uno de los errores domésticos más comunes, ya que puede añadir humedad al aire interior hasta el punto de favorecer la aparición de condensaciones y, con el paso de los días, la
proliferación de moho en la ropa.
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