En el corazón de la Gran Manzana, bajo los focos del majestuoso
Madison Square Garden y la solemnidad que le rodea, fue más una noche de revivir pesadillas que de ensueño para
Luka Doncic. Fue el dolor del sopapo que le pegaron los New York Knicks de
Guerschon Yabusele a los Lakers (112-100), pero también lo que gritaba el calendario, el primer aniversario de la noche más dramática para el ex del Real Madrid: en tal noche como la de ayer, unas horas más tarde, al esloveno los Mavericks le clavaban la puñalada trapera de traspasarle con el gran consuelo de que fuera rumbo a Los Ángeles, de donde salía
Anthony Davis como gran retorno.
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