El móvil de Cerdán en manos de la UCO tambalea su versión sobre la "fontanera"
El exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán admitió este lunes ante el juez que investiga las «cloacas socialistas» que tuvo dos reuniones con la exmilitante Leire Díez, denominada «fontanera» del partido para torpedear investigaciones judiciales que afectan al Gobierno, a la formación política y al líder de ambos, Pedro Sánchez.
Durante su declaración, aseguró que no abordó con el jefe del Ejecutivo el contenido de los encuentros, a pesar de que versaban sobre temas graves de sumo interés, como el conocido «caso Koldo», donde el propio Cerdán está investigado, la investigación sobre hidrocarburos o el de su propia mujer, Begoña Gómez. La declaración de Cerdán podría tener un punto débil: su teléfono móvil.
Desde que ingresase en prisión en junio de 2025, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil tiene copia de su dispositivo y los mensajes que este alberga. Entre ellos, los que intercambiase con el presidente del Gobierno. Por ahora no constan en ningún sumario. Parte del pormenorizado trabajo de los agentes pasa por hacer un cribado de lo que es relevante para cada investigación, dejando a un lado lo que no les es de utilidad para no vulnerar el derecho a la intimidad. Pero aunque sean apartados, los clonados telefónicos no se borran de los servidores de las distintas unidades de policía judicial.
Cerdán acudió este lunes en calidad de testigo. Es decir, tuvo la obligación de decir la verdad. En caso de mentir, se le puede imputar un delito de falso testimonio. El juez instructor, Arturo Zamarriego, a requerimiento de las partes o de la Fiscalía podría requerir esos mensajes para comprobar si el otrora «hombre fuerte» de Sánchez le comunicó sus avances de la mano de la «fontanera» en materia de desmantelamiento de las supuestas «cloacas judiciales y policiales».
En esta causa judicial se investiga unos presuntos sobornos por parte de Díez, el empresario Javier Pérez Dolset y el periodista Pere Rusiñol a dos fiscales: José Grinda e Ignacio Stampa. Los dos primeros mantuvieron un encuentro con el último funcionario, mientras que Rusiñol fue enviado a tantear a Grinda. A Stampa le ofrecieron terminar con sus litigios con el Ministerio de Justicia y a Grinda un puesto en el extranjero. A cambio pedían información sensible contra varias personas que dirigen los casos más sensibles que afectan al PSOE. Entre ellos, el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, o el teniente coronel de la UCO Antonio Balas, que dirige el departamento de delitos económicos en la Benemérita.
Durante su declaración, Cerdán señaló que se reunió dos veces con «la fontanera» en la sedel PSOE, en abril de 2024. Otros de los encuentros tuvieron lugar en un piso de la calle Diego de León, en Madrid, aunque el expolítico no ha hablado de este asunto. Algunas veces acudía presencialmente y otras intervenía por teléfono.
En esos encuentros en Ferraz fue la primera vez que la vio, le dijo ayer al juez, y negó que fuese su «mano derecha», posición que ostentaba en el partido Juan Francisco Serrano, y ha dicho que solo estuvo con ella esas dos veces.
Sí admitió, no obstante, que al salir de prisión preventiva por orden del Tribunal Supremo el pasado mes de noviembre, recibió una llamada de la también exconcejal socialista.
En relación con las reuniones, según las fuentes, Cerdán ha señalado que Leire Díez y Pérez Dolset le informaron de que existían audios relacionados con el excomisario José Manuel Villarejo sobre el negocio de saunas del suegro de Pedro Sánchez, ya fallecido.
Además de Cerdán, acudió a declarar como testigo el actual secretario de Estado de Telecomunicaciones, Antonio Hernando, quien afirmó que estuvo en una de esas reuniones durante «unos 20 minutos». El alto cargo socialista explicó que Pérez Dolset y Leire Díez le hablaron de que disponían de documentación sobre una supuesta investigación de la denominada «policía patriótica», presuntamente puesta en marcha por el Ministerio del Interior en 2017, cuando gobernaba el PP, contra Pedro Sánchez y su entorno, incluidas sus hijas. El objetivo de la misma, según dijo, sería que Sánchez no consiguiese llegar a la Moncloa.
