Un numeroso equipo del CNI se encontraba en la terminal ejecutiva del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas la noche del 19 de enero de 2020 con un objetivo: saber qué personas venían a Madrid en un sospechoso vuelo privado que había despegado unas horas antes de Caracas y, si pernoctaban en la capital, seguirlos. Todos ellos, entre ocho y diez agentes de incógnito y con maletas para hacerse pasar por viajeros, no sólo desconocían al inicio de la misión que la entonces vicepresidenta del Gobierno de Venezuela y hoy presidenta encargada por Donald Trump iba en ese vuelo, sino que tampoco sabían que lo hacía invitada por el mismo Gobierno de España para el que recaban información. A medida que...
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