Las lecciones que deja la suspensión del proyecto INNA: “Es importante actualizar nuestras normativas”
“Ha sido una excelente noticia”. Así reaccionó María Teresa Ruiz, astrónoma de la Universidad de Chile y Premio Nacional de Ciencias Exactas, luego de que AES Andes anunciara la suspensión del polémico megaproyecto INNA. Una ambiciosa iniciativa que buscaba posicionarse en la producción de hidrógeno y amoníaco verde.
A través de un comunicado oficial, la empresa explicó que esta determinación responde a la necesidad de concentrar sus esfuerzos en la construcción de su cartera de proyectos renovables y sistemas de almacenamiento de energía (BESS), siguiendo los lineamientos globales de su matriz en Estados Unidos.
La comunidad científica alertaba por la ubicación de INNA en Taltal, Región de Antofagasta. ¿Por qué? Era a escasos kilómetros del Observatorio Paranal, un lugar que cuenta con una vista privilegiada del universo y alberga a varios telescopios de importancia internacional.
Luego de la decisión de AES Andes, la académica afirma que es “un resultado por el cual hemos estado batallando, la comunidad astronómica nacional e internacional”. Y recuerda que contaron con el apoyo de rectores de universidades públicas y privadas, de premios nobeles, pero también de ciudadanos en general.
“Por eso era tan sorprendente de que no se tomara una resolución para cortar esto, y que no se haya tomado cuando había que tomarla a final de febrero del año pasado. Ya a un año, cuando el gobierno podría haber dicho: se para el proceso y hasta aquí no más llega” agrega.
La Premio Nacional de Ciencias Exactas (1997) también menciona el rol de los parlamentarios en el Congreso que “han seguido trabajando para tener una legislatura al respecto para proteger estos cielos”. Cuando se ingresó el proyecto a la institucionalidad ambiental en diciembre de 2024, se advirtieron varios elementos: contaminación lumínica, polvo en suspensión y también turbulencias que pudieran generarse en los perfiles de viento.
“Nos tiene muy contentos a todos y, sin duda, hay que tratar de tener alguna normativa para que esto no vuelva a ocurrir”, asegura la profesora María Teresa Ruiz. Una zona en torno a los observatorios “en que se protejan los cielos prístinos viendo con más detalle que tipo de proyectos pueden funcionar ahí”.
“Porque hay proyectos que no contaminan, y en particular, no contaminan de noche que es cuando funcionan los telescopios” concluye.
Una “actualización” de la normativa
Por su parte, el Profesor Rodrigo Herrera, Director del Núcleo Milenio de Galaxias (Mingal), asegura que el retiro de INNA es “muy relevante” desde un punto de vista científico.
“Porque las condiciones del cielo, en el área donde se iba a instalar, son únicas en el mundo. Y por ese motivo, se está construyendo el Telescopio Extremadamente Grande (Extremely Large Telescope, ELT)”, describe el académico del Departamento de Astronomía de la Universidad de Concepción.
Asimismo, explica que las observaciones que va a contestar este telescopio son de frontera y no hay otro que las pueda resolver. Por esta razón, había un riesgo. “En el fondo, nos va a permitir responder preguntas astronómicas fundamentales que todavía están abiertas”, destaca.
El Dr. Herrera defiende que “como comunidad astronómica estamos a favor del desarrollo de Chile y de proyectos energéticos que contribuyan a combatir, por ejemplo, el cambio climático, pero también entendemos que el desierto de Chile es un lugar único”.
¿Qué lecciones nos deja este caso? “Es que si bien hay normativas en este minuto que están en pie, éstas necesitan ser constantemente actualizadas porque la tecnología y la envergadura de los telescopios que estamos construyendo sigue aumentando”, responde el investigador.
Se presentan especificaciones y requisitos aún más importantes y profundos respecto a la luminosidad, las vibraciones y lo que está ocurriendo en los sitios donde se instalan estos telescopios. E identifica dos elementos claves en esta decisión de la empresa. Lo primero, que el sector del cerro Armazones es un lugar único donde se pueden realizar estas observaciones considerando la calidad del cielo y, por esta razón, “necesita ser protegido de forma urgente”.
Y lo segundo, que “todos los estudios técnicos realizados hasta la fecha demostraban que el impacto era significativo”, que iba a afectar las observaciones y no se consideraban las respectivas mitigaciones.
ESO: “Estaremos aliviados”
Este lunes 2 de febrero, desde el Observatorio Europeo Austral (ESO) se planteó que acogen positivamente este anuncio de la empresa y espera que el proyecto sea retirado formalmente del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de Chile en breve, lo que confirmaría oficialmente que INNA no seguirá adelante.
“Cuando se confirme la cancelación, estaremos aliviados de que el complejo industrial INNA no se construya cerca de Paranal”, dijo el director general de ESO, Xavier Barcons.
Un detallado análisis técnico realizado por ESO a principios del año pasado reveló que INNA causaría daños graves e irreversibles a los cielos oscuros de Paranal y a la capacidad de sus instalaciones para operar como están diseñadas. Los impactos más significativos, que afectarían a instalaciones como el Very Large Telescope (VLT), el Interferómetro del Very Large Telescope (VLTI), el Extremely Large Telescope (ELT) y el CTAO-Sur, serían causados por la contaminación lumínica, micro vibraciones, polvo y un aumento de la turbulencia atmosférica en la zona.
“Como hemos dicho antes, ESO y sus Estados Miembros apoyan plenamente la descarbonización energética y las iniciativas que aseguren un futuro más próspero y sostenible. Los proyectos de energía verde, y otros proyectos industriales que impulsen el desarrollo nacional y regional, son totalmente compatibles con los observatorios astronómicos si las distintas instalaciones están ubicadas a una distancia suficiente unas de otras”, dice Barcons en una declaración de prensa.
ESO asegura que continuará intensificando sus esfuerzos para asegurar que los cielos prístinos de Paranal permanezcan como la mejor ventana del mundo para observar el Universo, y también se compromete con la lucha más amplia contra la contaminación lumínica y las interferencias satelitales, ayudando así a proteger el patrimonio natural de cielos oscuros y silenciosos alrededor del mundo para las generaciones futuras.
Cerro Paranal y la Vía Láctea sobre él (Crédito: A. Ghizzi Panizza/ESO)
