El baloncesto se resume a menudo en una frase hecha: "un juego de 40 minutos". Pero para el aficionado, el analista y, sobre todo, para el
Barça de esta temporada, el partido real empieza cuando el cronómetro baja de los cinco minutos y el marcador quema con una diferencia de cinco puntos o menos. Es el territorio del 'clutch', ese espacio donde el talento se da por hecho pero el carácter marca la frontera entre la gloria y el naufragio.
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