Las tres derrotas consecutivas del
Barça nos recuerdan que, ni con
Xavi Pascual, todo el monte es orégano. El equipo, tras haber hecho una buena inmersión en los nuevos sistemas y la disciplina defensiva, está atravesando un bache de resultados. Es como si tras haberle logrado ganar un partido al
Madrid tras dos años de disgustos, la exigencia de los jugadores se hubiera relajado, inconscientemente. El
Barça ya ganó de un puntito en Burgos, de dos puntos ante el
Dubai en el
Palau y, tras esa victoria,
Xavi Pascual avanzó que venía un calendario difícil. Y sí. Se perdió en casa ante
Tenerife (82-89), se perdió en la pista de
Olympiacos (87-75) y salió trasquilado de
Murcia (84-83) tras ir ganando de hasta 16 puntos.
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