Un niño acosado en el colegio puede acabar muriendo por su propia mano, sin haber sido nunca dichoso. Como ya ha sucedido más de una vez. Y el velo del templo no se rasgó en dos partes, ni las montañas se desgajaron, ni la sociedad entró en trance, paralizada por el dolor y la vergüenza . Tampoco hay necesidad de llegar al suicidio, basta con ser desgraciado sin interrupción a partir de los 10 ó 12 años. Molesta menos al legislador, que tanto trabajo tiene con los okupas por decreto ley. Sobre el acoso –contra el acoso escolar - se celebró la semana pasada en Córdoba un congreso nacional. Especialmente referido a las redes sociales, donde toda estupidez encuentra acomodo....
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