Es ya indiscutible que los árbitros se han rendido a las invectivas que les ha dedicado Real Madrid Televisión (o sea,
Florentino Pérez) en los últimos años. La política del ataque preventivo, del zurriagazo a traición, de las mentiras abiertas y/o solapadas no cabe duda que le están dando un espléndido rendimiento a los blancos. Ya comenzaron la Liga con una victoria (1-0) ante Osasuna gracias a un penalti inexistente de
Juan Cruz a
Mbappé. Las imágenes demostraron que fue éste el que pisó a aquél y se cayó a continuación. El VAR no intervino, claro. A partir de ahí 11 penaltis más en 22 jornadas, unidos a una benevolencia inusual ante los piscinazos de
Vinicius y Mbappé y las agresiones de
Asencio y
Huijsen, han consolidado un despojo futbolístico en la parte alta de la clasificación.
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