La vida es eso que pasa mientras haces una cosa; siempre pasan otras. El otro día intentamos volar una cometa con mi hija e hicimos el ridículo. Corrimos, saltamos, la lanzamos, pero el dichoso invento no levantaba un palmo del suelo. Había viento pero no subía, se chocaba, la arrastrábamos. Se le enredaba en su cuerpecito como a mí se me traban los problemas. No había forma de salir del embrollo. Tuvimos que comprar otra. Y casi, casi pasó lo mismo. Lo importante, claro, era la ilusión de la niña, que disfrutó igual. Pero qué rabia. Mucho menos le costó a Benedict hacer flotar una destartalada en el tercer capítulo de la última temporada de 'Los Bridgerton' y, aunque apenas...
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