A Steve Mc Manaman, uno de los héroes de la octava contra el Valencia (3-0, y eso que los de Cúper partían como grandes favoritos como antes Juventus y después Leverkusen, Atlético, de nuevo Juve, Liverpool y Dortmund), siempre se le veía por la calle con una sonrisa. No puede decirse que el inglés fuera titularísimo en aquel equipo, más bien era un futbolista de entrar y salir, pero tenía algo, tenía ángel. Eso y que era buenísimo el tío, todo hay que decirlo. Recuerdo como si fuera ayer cuando alguien le preguntó por la razón de su gran sonrisa y él respondió más o menos lo que sigue: “Tengo una mujer que me quiere, unos hijos fantásticos, hago lo...
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