Seis años sin
Tom Brady al frente, seis años de travesía del desierto. Los
New England Patriots han necesitado seis quarterbacks diferentes –
Cam Newton,
Brian Hoyer,
Mac Jones,
Bailey Zappe,
Jacoby Brissett y, al fin,
Drake Maye-, el largo y doloroso ocaso de un entrenador legendario como
Bill Belichick, un head coach experimental que no funcionó (
Jerod Mayo) y, por último, un técnico con las ideas claras y un ilustre pasado en la franquicia de Boston,
Mike Vrabel, para regresar a una Super Bowl. Y el camino ha sido de espinas.
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