El viaje de ida y vuelta a los infiernos de 'La Chata'
Dicen que 'La Chata' tenía un lema que repetía machaconamente a sus hermanas: "Primero, infanta; y luego, mujer". El protocolo y el servicio a la corona no se discutía. Si tenía que llevarse por delante su propia felicidad, lo hacía con todo el compromiso del mundo. Sin remordimientos. Quizá por ello no fue capaz de quedarse en Madrid cuando el 14 de abril de 1931 se proclamaba la Segunda República; se fue al exilio incluso estando mayor y enferma. Aun así, cuentan las crónicas que Isabel de Borbón y Borbón, primogénita de la reina Isabel II, era una disfrutona: la más querida y carismática de las infantas; tal vez por su afición a los toros o a la castiza verbena de San Isidro; pero también por su mecenazgo musical y sus guiños a la fotografía y las tertulias. Tal es su buena fama, que en los años 90 del siglo XX, Pedro Martínez López, pastelero, creó "Las Chatitas": unas bizcotelas artesanales que rebosaban chocolate, fresa, frambuesa o dulce de leche por los cuatro costados.
'La Chata' fue querida, aunque no siempre se puede estar en la cima. Y si no es así, que alguien justifique cómo esta mujer, o mejor dicho: su retrato, ha estado desde los años 70 fuera de la circulación. En concreto, la imagen que firmó Joaquín Sorolla en 1908 había pasado a un segundísimo plano... hasta que en uno de los desvanes del Palacio de Liria apareció, en 2017, el traspapelado cuadro. Así lo ha confirmado a LA RAZÓN una portavoz de la Fundación Casa de Alba: "Para una mejor identificación del origen de la pieza se estableció, como era lógico, como patrimonio dotacional de la fundación; y además, en ese momento se escribe en un acta notarial para que, en caso de que apareciese un mejor propietario, pues se procediera a la entrega inmediata del mismo".
La exposición que dio la pista
Eso ocurre tras su redescubrimiento, cuando también, asegura, "se restaura el cuadro" para exponerlo posteriormente en exposición 'La moda en la Casa de Alba' que tuvo lugar de octubre de 2023 y marzo de 2024.
Es a partir de ahí cuando la historia da otro giro, cuando a la Policía le salta la pista de que ese cuadro tiene una historia detrás, como asegura la jefa de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional, Montse de Pedro, sin querer dar más datos del "chivatazo" sobre este retrato de 151 por 100 centímetros. Las averiguaciones en diferentes archivos llevaron a los investigadores hasta los estatutos de la Sociedad Amigos del Arte a la que había pertenecido el duque, "en los que se establecía que, con la disolución de la sociedad, el listado de obras que se habían aportado por parte de sus socios pasarían a formar parte del patrimonio del Estado español". Punto en el que aparece la cartera de Cultura en la ecuación: "Cuando la Policía puso estos documentos en conocimiento de la Fundación de Casa de Alba se procedió a la entrega del cuadro al Ministerio de Cultura, que ya lo tiene en su en su haber junto con otros dos cuadros adicionales [José Moreno Carbonero] que se vio que estaban en ese listado de la de la Sociedad Amigos del Arte", explican desde la fundación.
A disposición de la ciudadanía
Por su parte, la Policía añade que desde el descubrimiento a la entrega final pasaron varios meses "porque hemos querido seguir buscando datos para cerrar la investigación con todos los bienes", de los que De Pedro no da un número exacto, pero que sí asegura que hay "mesas, sillas, esculturas...".
Ahora, el paso es saber dónde irá el cuadro. ¿Al Museo Sorolla? Allí, en plena reforma, ni saben ni contestan. Remiten directamente a Cultura, donde, en boca de su ministro -Ernest Urtasun-, primero se felicita a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado por su "excelente tarea" de recuperación; para después, certificar que el próximo paso es ponerlo "a disposición de la ciudadanía".
