El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez , ha estado este viernes en San Roque (Cádiz) en una visita blindada por la Policía Nacional, que comenzó con insultos desde la distancia y que acabó con el presidente, acompañado del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska , sacando pecho en el Ayuntamiento del 'despliegue' de efectivos hecho por la Administración Estatal ante las inundaciones en Andalucía. La comitiva llegó en el helicóptero a un campo de fútbol de este municipio de Cádiz. Allí bajaron rodeados escoltas, acólitos y personal de seguridad. Lejos de los vecinos. Eso no lo libró de los gritos de algún indignado. Sánchez fue recibido con gente que le espetaba «perro» o «ratero» desde las ventanas de un edificio...
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